jueves 14.11.2019
CARRETERAS

La León-Benavente lleva dos meses parada y sólo alcanza siete kilómetros de reforma

La intervención contra los baches y el deterioro de la autovía se inició en agosto y se mantiene estancada en el punto kilométrico 189
La León-Benavente lleva dos meses parada y sólo alcanza siete kilómetros de reforma

Los baches de la autovía León-Benavente van para largo; también su reparación, detenida en el tiempo desde hace dos meses, en medio de un parón al que no le asiste ninguna justificación compresible para los usuarios; para los miles de usuarios que padecen a diario el mal estado de la vía. Aquellas obras emprendidas en agosto, en medio del furor de la circulación de las operaciones espaciales por causa del periodo vacacional y la euforia por la ejecución de la intervención tras un periodo incalculable de demandas, denuncias y protestas por el deterioro del firme, no llevan la reforma de la estructura más allá de los siete kilómetros. El trecho es testimonial si se compara con la extensión de la traza a reparar, que suma 53 kilómetros, sólo en la plataforma izquierda que avanza conforme al sentido decreciente de la estructura.

En función de este parón, la León-Benavente llega a final de este 2018 prácticamente con los mismos estragos que presentaba en verano, en las vísperas del inicio de la reparación que plantea el proyecto para reconstruir el soporte desde el entronque de la circunvalación de León al límite de provincia. No hay otro aporte que los siete kilómetros remozados desde esa linde con la provincia de Zamora hasta el punto kilométrico 189. Hasta ahí llegó el fulgor reluciente del nuevo asfalto, que aún contrasta frente al espejo del grisáceo desteñido que distingue el firme achacoso que tanto importuna entre quienes circulan por este paso.

Hace dos meses que las máquinas dejaron de trabajar en la reparación de la A-66, donde la suma de tramos que necesitan de reparación urgente no deja de crecer; nuevos baches, nuevas grietas, nuevos paréntesis repisados que añaden momentos de peligro y situación límite para los usuarios. Se fueron las máquinas amparadas en la holgura de una obra que el Ministerio de Fomento contrató con un plazo de ejecución de 21 meses. La empresa adjudicataria tiene de margen hasta la primavera de 2020 para alcanzar el objetivo de dar un piso seguro a los miles de vehículos que transitan a diario por León, camino del centro de la península. O es presupuestaria o no se halla otra razón para que en los últimos dos meses la lengua del nuevo asfalto permanezca detenida en el tiempo y en el espacio. Esta vez, el argumento de la climatología invernal no asiste al parón.

En el mismo periodo en el que ya estaba suspendida la obra en la León-Benavente se acometió el asfaltado de parte del nuevo enlace sureste de la capital leonesa, que reordenó la circulación de acceso a las rondas y a la N-601 sobre el nuevo scalextric que domina ahora el alto del Portillo. Las bajas temperaturas, las precipitaciones de lluvia o nieve, no parecen ser la causa de que desde otoño no haya actividad de obra en el tramo leonés de la A-66.

La León-Benavente lleva dos meses parada y sólo alcanza siete kilómetros de reforma