domingo. 14.08.2022
                      El Gijón-Alicante, ayer a punto de entrar en la capital leonesa, bajo los saltos de Trobajo. FERNANDO OTERO
El Gijón-Alicante, ayer a punto de entrar en la capital leonesa, bajo los saltos de Trobajo. FERNANDO OTERO

Fue un día de novedades y reencuentros en la estación de tren de León. Lo celebraron los pasajeros, con una fila de acceso al Alvia a Alicante que saltaba de piso, y daba la vuelta desde los pasillos al andén de la estación pasante hasta el vestíbulo principal, en esa hora punta de las cinco y veinte de la tarde, cuando el tren 4110 procedente de Gijón y con destino a la capital alicantina estrenó trayecto en su nueva etapa. Con los alicientes añadidos del recorte de tiempo con respecto al recorrido anterior a la pandemia, porque el paso por el túnel entre Chamartín y Torrejón de Velasco, en Madrid, mejora la competitividad de esta oferta. El 1 de julio aportó otras novedades en los horarios; indirectamente, la entrada en vías del Gijón-Alicante desplaza quince minutos el horario de salida del AVE de la tarde, que hasta ahora estaba fijado a las 17.35.

En esa horquilla que ayer devolvió el entorno y las entrañas de la estación de León a las jornadas de afluencia multitudinaria de viajeros se señalaba la entrada próxima en vía de otro tren que ha asumido novedades en recorrido; el tren desde Oropesa, Castellón y Valencia a Gijón, que abre una frecuencia más, otra oportunidad para la movilidad de León a través de la línea de alta velocidad, en los recorridos transversales que permite ahora el nudo hilvanado en Madrid.

El de ayer fue el 1 de julio más esperado de los últimos años por los cambios en los trenes.

León recibe con entusiasmo el regreso del Alvia a Alicante