martes 19.11.2019

León rematará el monumento a los represaliados con 14 años de retraso

á. caballero / s. vergara | león


La propuesta de moción la registró el Foro por la Memoria el 4 de noviembre de 2004, pero no se aprobó hasta el 11 de marzo de 2005. En ese fecha nació de manera oficial el monumento a la memoria histórica. Ahora, 14 años después de su concepción y 6 más tarde de la inauguración oficial, León rematará de una vez la capilla laica de homenaje a los represaliados del franquismo con el elemento que lo coronaba: un árbol de 7,5 metros de altura, armado por un mástil de acero inoxidable en el que se insertan 192 barras de plexiglás blanco, entre las cuales destacan tres en la zona más alta con los colores de la bandera republicana.


El remate del proyecto encuentra sustento en los 50.000 euros de subvención de la Junta que ya tiene confirmada la mancomunidad de servicios funerarios (Serfunle), que dejó aprobada la incorporación en mayo, antes de las elecciones. Los fondos se suman a los cerca de 250.000 euros que costó el resto de la intervención, finalizada en octubre de 2013 sin ejecutar el árbol con el argumento de que no había disponibilidad presupuestaria. En este momento existe crédito, como confirma el arquitecto, Óscar García Luna, quien apunta que tenía «el convencimiento de que algún día se acabaría» y calcula que «a finales de enero» esté lista para su colocación en el cementerio de Puente Castro.


El responsable de la concepción del monumento explica que «las varillas que no llevan color son transparentes, como las placas», con la intención de que, «al verlo desde la entrada, al ser convergentes las paredes, se fundan con el fondo de las barras de la escultura». El concepto «cierra el ciclo que comienza con esculturas de pie, esculturas en la fosa y escultura de la memoria histórica que surgen del mismo tipo de suelo donde están las esculturas del suelo». «Es una escultura de la memoria histórica a modo de surtidor de agua que surge del suelo. La última figura externa extiende el brazo por debajo del muro para servir de base. Desde la fosa, al final brota la memoria histórica, que asciende imparable por encima de la barrera de los muros y se mezcla con las placas», resume el profesional que formó parte de los impulsores del monumento.


García Luna abunda en que el proyecto servirá además para «completar cosas en el resto que no se hicieron o se hicieron sin respetar el proyecto original» cuando se decidió quitarle el control de la ejecución». El presupuesto permitirá instalar «unos vidrios que separan la zona de la escultura del exterior y de la zona de placas», en lugar de «la barandilla de tubos» que se colocó, además de que «los bordes del perímetro exterior que se hicieron con madera, ya deteriorada, se van a poner con chapón de acero inoxidable». Como última actuación, «se completará la grava del suelo que acompaña las figuras y que al final tiene que recubrirlas ligeramente, así como la de la base de la escultura para darle continuidad con el exterior», relata el arquitecto.

León rematará el monumento a los represaliados con 14 años de retraso