martes. 07.02.2023
Casiano García Nicolás quiere conseguir con las pruebas de ADN la paternidad que nunca le fue admitida

Un leonés de 72 años logra que la Justicia autorice la exhumación de un cadáver para demostrar que es su padre

Un leonés de 72 años de edad ha decidido formular una demanda de reconocimiento de filiación no matrimonial a efectos de reclamar la paternida
Casiano García Nicolás se someterá a una prueba de ADN para conocer el nombre de su progenitor
Casiano García Nicolás, un leonés de 72 años, aspira a que en su certificado de nacimiento deje de figurar el relato «hijo de padre desconocido» y describe con inmensa satisfacción el momento en el que conoció que un juzgado de primera instancia habilitaba su demanda para someterse a la prueba de paternidad, a partir del contraste de su ADN con el de una persona fallecida, que supone su padre biológico y que nunca lo reconoció como hijo: «Decidí acudir a los cauces de la justicia para resarcir la inquietud que he arrastrado durante toda mi vida, porque desde que tengo uso de razón escuché que esa persona era mi padre; lo he hecho cuando la he conocido que la ley me amparaba en ese que considero mi derecho. Lo estoy haciendo por mí, porque todo el mundo necesita saber quién es su padre aunque sea después de setenta años de vida, por mis hijos y por mis nietos», relata Casiano momentos después de asistir a una vista judicial derivada de la demanda de reconocimiento de filiación no matrimonial. Para llevar a cabo esa prueba de paternidad, el juzgado ha ordenado la exhumación del cadáver del fallecido que Casiano García considera como progenitor, a partir de manifestaciones extraídas de los comentarios que siempre escuchó en su localidad de nacimiento, Quintana de Raneros, en la que transcurrió su infancia y juventud. «Hablamos de épocas muy distintas a la que vivimos. Nací en el año 1930 y cuando acabó la guerra en el pueblo los chicos me trataron mal por ser hijo de madre soltera. Siempre viví con la intención de que mi padre me reconociera como tal», relata el demandante de la prueba de filiación que describe con puntualización cronológica los contactos que mantuvo con el hombre sobre el que reclama paternidad: «En octubre del año 58 mantuvimos un rifirrafe y lo agredí; tuvimos un juicio de faltas. El juez me preguntó que relación tenía con él, le dije que era mi padre. Y no lo negó». Casiano García precisa que conseguir que se realice la prueba de paternidad «para conocer quién fue mi padre me ha producido una satisfacción inmensa de poder hacer justicia, es como un triunfo para mí a mis 72 años de edad, una ilusión que podré ver realizada; justa, para la memoria de los míos», asegura.

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