jueves 26/5/22

El portal de transparencia de la Junta revela como curiosidad que el paciente de mayor edad que acudió este año a una consulta de Urgencias en la Comunidad fue una mujer leonesa de nada menos que 109 años. La enferma quiso ser tratada el 28 de agosto en el centro de salud de Eras de Renueva.

Al analizar los datos por sexo se confirma que las mujeres de Castilla y León han acudido a Urgencias en 370.607 ocasiones, un 51,9%, superando a los hombres que lo hicieron en 336.825, un 48,1%. A lo largo de la historia, la forma de diagnosticar la muerte de los seres humanos ha variado. Durante siglos se aceptó que la ausencia del pulso, la respiración y el latido eran los síntomas de que una persona estaba muerta. Sin embargo, estos signos servían más para determinar cuándo la tarea del médico debía darse por concluida que para identificar cuándo realmente había fallecido una persona. Del vaso con líquido en el pecho del moribundo, el candelabro encendido, una pluma o un espejo ante su nariz se ha pasado a la tecnología de soporte vital. La definición actual de muerte cerebral contempla el cese de toda actividad, tanto la de la corteza como la del tronco cerebral y es la que marca la línea legal entre las personas vivas y las muertas. Las técnicas de resucitación cardiopulmonar y el desarrollo de la medicina intensiva se aplican en situaciones extremas y logran el éxito sólo en una minoría de casos. «La probabilidad de que la resucitación funcione aumenta si hay testigos de la pérdida de conocimiento y alertan rápido y si el tiempo que transcurre entre la pérdida de conocimiento y la llegada de los profesionales es corto», explica el coordinador de Urgencias Raúl Escudero, quien reconoce «lo gratificante» que es revertir el proceso de muerte, «lo más bonito y de mayor significado del trabajo en Urgencias».

El Fenómeno de Lázaro está descrito en la literatura médica desde 1982.

Una leonesa de 109 años, la de más edad atendida en la Comunidad