martes. 05.07.2022
El crimen de La Torre

Una línea de investigación sugiere que el sospechoso se equivocó de víctima

Una discusión por una chica motivó el inicio de los incidentes, con dos versiones opuestas
Lugar en el que ocurrieron los hechos. FERNANDO OTERO

Una de las líneas de la investigación abierta por la muerte de un joven, apuñalado en las inmediaciones del pabellón de La Torre el pasado 16 de mayo sugiere que el supuesto autor de los hechos identificó mal a la víctima que buscaba y agredió con una navaja de quince centímetros a otro de los miembros de su grupo de amigos tras equivocarse de persona.

La docena de testigos que pasaron el lunes por el Juzgado de Instrucción número 5 de León evidenció la contraposición de posturas que existe entre las versiones de los dos grupos de adolescentes que tomaron parte en los hechos. El relacionado con el supuesto agresor alude a una respuesta a un ataque inicial previo, los del fallecido insisten en que estaban disfrutando tranquilamente de su botellón cuando se produjo la irrupción de los otros.

De acuerdo a la versión de los amigos del autor confeso de los hechos «estando allí de conversación con una chica, pasaron tres chicos y uno de ellos se acercó a la chica en plan chulesco y la dijo que se la llevaba, por lo que el declarante le dio con la mano en la cara. El chico se dio para atrás y uno de sus acompañantes, el investigado, sacó una navaja de grandes dimensiones y se la puso al chico en el pecho. Momentos después el declarante se acercó al chico para pedirle disculpas por haberle dado en la cara y abandonaron todos el lugar», recoge su declaración de lo sucedido.

Testimonios
«¿Qué haces, animal, qué haces?», gritó un amigo al autor confeso al ver que sacaba una gran navaja

La versión del joven que se ofreció a llevar a la chica a su casa es bien distinta. El atestado policial refleja que estando allí, el amigo del fallecido escuchó como una mujer le llamaba por el nombre. Que se acercó a ella y esta le manifestó que unos chicos no la dejaban ir para casa, pidiéndola que se montara en su coche para ir juntos de fiesta, chicos a los que ella no conocía. Que él la cogió y uno de los chicos le gritaba que la dejase, que era su novia. Ante esto, se dio la vuelta para hablar con él y uno de sus amigos le dio un tortazo. Un segundo amigo del acusado se acercó para defenderle y uno de los chicos le puso una navaja en el pecho, diciéndole que se marchara.

En un momento dado, el autor confeso recibió un golpe y comenzó a sangrar abundantemente por la nariz. «Pensando que podía tenerla rota, se volvió loco y sacó de nuevo la navaja, comenzó a gritar algo y a enseñar la navaja, corriendo tras la gente que huía al verla». El sospechoso de la autoría del crimen seguía especialmente a uno de los chicos del otro grupo, «no sé si sería porque era el que le había golpeado en la nariz. Al cabo de un momento, apareció de nuevo corriendo donde estaba el resto de amigos y les dijo «corred, que le he pinchado», por lo que corrieron hacia los vehículos que luego fueron identificados por la Policía y permitieron la detención del imputado.

La identificación inicial resultó complicada porque los testigos alertaron a la fuerza policial de que los autores de la agresión pertenecían a etnias y razas diferentes a las verdaderas de los implicados en los hechos.

El sospechoso fue detenido en un inmueble ubicado a las afueras en una segunda intentona, después de que en la primera no respondiera al requerimiento de la Policía y solamente tras ser conminado por su primer abogado a entregarse.

El atestado reseña cómo la víctima fue consciente inmediatamente de lo que acababa de pasar: «Llama al 112 que me acaban de meter una puñalada», dijo a uno de sus amigos en el instante posterior a que cayera al suelo herido por la navaja del agresor. La autopsia refleja que la muerte fue por herida en el hemitórax derecho.

Una línea de investigación sugiere que el sospechoso se equivocó de víctima
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