miércoles 25/5/22

Durante la Conferencia Sectorial de Educación, la consejera de Educación de la Junta de Castilla y León, Rocío Lucas, planteó al ministerio se retrase la implantación de los nuevos currículos correspondientes a la nueva ley educativa, la Lomloe, concida también como la Ley Celaá. En la reunión, que se celebró de manera telemática, Lucas también mostró su rechazo a que el título de la ESO se emita sin calificación, al considerar «que devalúa el esfuerzo», al tiempo que pidió una asignatura «espejo» para Religión porque «de lo contrario se complicaría la organización interna de los centros».

La consejera solicitó que se reconsidere la implantación de los currículos el próximo curso por falta de tiempo, ya que el retraso en la publicación de los reales decretos estatales, en su opinión, «va a hacer muy difícil tener preparados los textos autonómicos para el 1 de septiembre de 2022».

Durante el encuentro, los consejeros autonómicos y la ministra de Educación y Formación Profesional debatieron los borradores de las normas que regirán las enseñanzas mínimas, tanto de Educación Primaria como Secundaria. En este aspecto, la consejera reiteró su disconformidad con los reales decretos y con la supresión de las convocatorias extraordinarias por devaluar ambas medidas la calidad del sistema educativo.

Concretamente, en el currículo de Secundaria, Rocío Lucas mostró su rechazo a emitir el título de ESO sin calificación. Una decisión que derivará en «la ley del mínimo esfuerzo» y restará valor al esfuerzo del alumnado que hayan obtenido calificaciones superiores.

Respecto a la materia de Religión, la consejera de Educación Castilla y León consideró que la falta de una asignatura espejo complicará la organización de los centros educativos a la vez que relegará la materia a un papel secundario.

Lucas rechaza una reforma educativa que devalúa el esfuerzo
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