viernes. 30.09.2022

«Somos monjas contemplativas, pero también estamos muy inmersas en el pueblo (Sahagún)», asegura la abadesa del Monasterio de la Santa Cruz, la madre Anunciación Ríos, quien se muestra «muy agradecida» por el reconocimiento que recibe su orden de manos de Diario de León.

«Nos hemos llevado una sorpresa, no lo esperábamos. Creemos que debemos seguir haciendo lo que hacemos. Nos da mucha alegría este reconocimiento; nuestra recompensa es hacer nuestra labor diaria».

La abadesa relata que el monasterio, donde residen actualmente once hermanas, el viernes —cuenta con tristeza— perdieron a una de ellas, murió a una avanzada edad, «es humilde y sencillo, pero por encima de todo acogemos con calor, según las reglas benedictinas, a los peregrinos y todos los que llamen a nuestra puerta».

Le gusta rememorar la máxima que rige su orden en esta atención a los caminantes de la Ruta Jacobea: «Se acoge a los peregrinos como el mismo Cristo». Actualmente tienen arrendado el albergue y la hospedería, ya que, según cuenta la madre Anunciación, no podían ya atender estas instalaciones.

Ahora están centradas en el cuidado y muestra de las piezas que alberga el Museo de Sahagún. También en su reconocida labor de reposteras con la elaboración de sus famosos dulces amarguillos, hojaldres de León y mantecadas.

Todos los días, a las 19.30, ofrecen su bendición a los peregrinos, en su iglesia abierta al culto desde las 7.30, justo cuando las hermanas finalizan sus oraciones matinales. Luego cada una se dedica a sus tareas.

Y, como le gusta enfatizar a la abadesa, atienden «a la mucha gente que acude a diario a nuestra portería con preguntas, peticiones y preocupaciones».

Madre Anunciación: «La recompensa es poder hacer nuestra labor diaria»
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