jueves 19/5/22
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El juicio se celebró en la Audiencia Provincial. MARCIANO PÉREZ

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha ratificado la condena a cinco años de prisión para un varón leonés que abusó sexualmente de una niña de doce años, hija de una venezolana con la que había iniciado una relación sentimental.

Desde el año 2010 al 2014, en múltiples ocasiones, aprovechando que la madre de la menor no estaba en casa por tenerse que ir a trabajar, por las tardes y los fines de semana, cuando la niña contaba entre 8 y 12 años de edad y estaba tumbada en la cama de sus padres viendo películas en el ordenador que se encontraba en el dormitorio, el acusado, que se encargaba de su cuidado cuando su madre no estaba, se tumbaba a su lado y empezaba a darle abrazos y besos, que la menor consideraba signos de afecto al tiempo que jugaba con ella, dice la sentencia.

Con el tiempo, progresivamente el acusado, para satisfacer sus deseos sexuales, en estas ocasiones, al tiempo de darle besos y abrazos empezó a quitarla la ropa, llegando a dejarla totalmente desnuda al tiempo que la daba besos y abrazos y comenzaba a chuparla los brazos, hombros, espalda, muslos y glúteos, diciéndola que era un juego y, dependiendo de la parte que se dejaba chupar, la menor sumaba puntos.


También el acusado, progresivamente, en dichos juegos, guiado con igual propósito de dar satisfacción a su deseo sexual, se fue quitando la ropa y se quedaba también desnudo. A la finalización del mismo,  cuando ambos estaban sudados por el forcejeo que formaba parte del juego, en ocasiones, el acusado se bañaba o se duchaba con la menor, ambos desnudos, y el acusado frotaba sus genitales contra la menor,  al tiempo que la frotaba con la esponja.


Después del supuesto juego, el acusado le decía que no se dijera a su madre, porque se enfadaría con ambos y que ya se lo contaría él. Con el tiempo, la menor se dio cuenta de que el acusado no le había contado nada a su madre de tales juegos, contándoselo ella junto con otros comportamientos del acusado que consideraba inapropiados y, ante la falta de apoyo de su madre para denunciar estos hechos, tras alcanzar la mayoría de edad, la menor denunció al acusado ante la Policía Nacional.

 Igualmente, se declara probado que, desde que la niña contaba 8 años de edad el acusado mantenía con ella numerosas conversaciones de tipo sexual, diciéndole que tenía que masturbarse para madurar, le preguntaba si le gustaban los chicos y le decía que cuando estuviese con un chico tenía que ponerle el condón ella antes de que se lo pusiese su acompañante, llegando a mostrarle como poner un preservativo ayudándose de un plátano.

También, se declara probados que, en otras ocasiones, cuando ambos estaban solos y cuando la menor no había alcanzado todavía los 13 años el acusado la hacia vestirse con ropa de su madre, y en ocasiones la daba algún azote en los glúteos.

El resto de acusaciones vertidas contra el sospechoso no se dan por probadas. Contra el fallo cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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