domingo 20/6/21
El Filandón | José María Viejo, director de la Fundación Obra Social de Castilla y León

VÍDEO | «La marca Gaudí es estratégica para León, pero debe ser un trabajo que implique a todos»

La Fundación Obra Social de Castilla y León se enfrenta al reto de conseguir que el edificio diseñado por el arquitecto catalán Antoni Gaudí en León se convierta en un tractor de actividad y turismo. El director de la fundación, José María Viejo, incide en lo que ya se ha logrado en Cataluña para coger impulso, aprovechando además el «ingente» patrimonio, tanto artístico como inmobiliario, heredado de Caja España
Ramiro

El director de la Fundación Obra Social de Castilla y León, José María Viejo, participó en la tertulia El Filandón, donde respondió a las preguntas del director de Diario de León, Joaquín S. Torné, los periodistas de La 8 Bierzo Miguel Ángel Blanco y La 8 León Mónica Murciego, en un encuentro moderado por Roberto Núñez y que se celebró en el edificio Botines.

—Gaudí es un exponente en Cataluña, aunque con obras muy significativas en Comillas y León y Astorga, ¿Sería complicado aprovechar el tirón turístico?

—Es realmente fácil, porque Gaudí no sólo es uno de los grandes creadores e intelectuales de todos los tiempos es el arquitecto más universal, es un activo de primer orden, una de las cinco marcas turísticas de España. En Cataluña más de una docena de edificios singulares trabajan de una forma coordinada y desde los años 90, con la eclosión del fenómeno Gaudí, han generado un movimiento turístico muy importante. Aquí en el norte no ha habido una explotación de esta marca y los edificios no ponían hasta ahora el acento en la marca Gaudí. Desde abril de 2017 la casa Botines está abierta como museo, pero queda mucho por hacer. Gaudí es un activo de primer orden y en sólo estos años el museo de León se ha convertido en el segundo en Castilla y León tras el de la Evolución Humana de Atapuerca. El objetivo es convertir este edificio en un referente cultural y un activo estratégico para la vida cultural y turística de León.

—Estamos en la antigua sala del consejo de Caja Duero. Se ha pasado del concepto económico al cultural, en un proceso muy importante para León. ¿Cómo se ha producido?

—Ha sido un proceso técnicamente complicado. En diciembre de 2015 se crea la fundación y a partir de ahí, un patronato toma las riendas y se empiezan a tomar decisiones ante el ingente patrimonio repartido por toda Castilla y León, que es tremendamente gravoso e inasumible, pero con este edificio, había que hacer algo. Entonces el patronato decide que el edificio tiene que ser el buque insignia de la fundación; crear un museo de la nada es complicado. Requiere un proyecto, una colección, conservación, restauración… se tomó la decisión de abrir el edificio sólo para visitas a partir de la Semana Santa de 2017, porque se necesitaba esa presión para desarrollar el producto. Y hasta el 2019 se trabajó en el plan museológico. Es ahí cuando la Casa Botines se convierte en un museo con la máxima categoría.

—Precisamente, Diario de León abrió las exposiciones con una muestra fotográfica sobre los 110 años del periódico.

—Sí, fue la primera exposición y fue muy oportuna porque Diario de León es contemporáneo al edificio y ha acompañado a la casa a lo largo de su historia.

—¿Cómo ha sido la relación con las administraciones en estos últimos cinco años para la gestión de este ingente patrimonio?

—Las relaciones son positivas. La fundación es privada y no depende de las administraciones públicas; no recibe ni un solo euro de lo público. Los fondos proceden de los recursos propios, ni ayudas públicas ni privadas. Eso nos da independencia, pero es necesario trabajar con las administraciones porque los activos están comprometidos a los servicios públicos. Intentamos que todos ellos estén activos, cedidos o gestionados propiamente por la fundación. Las administraciones son nuestros socios preferentes y hemos consolidado un modelo que da muy buenos resultados.

—¿Qué revierte sobre la fundación?

—Cedemos sin contrapartida, aunque hay activos que se alquilan. Pero toda esa colaboración es la muestra de la generosidad con las administraciones por el bien común. Es una generosidad para mantener un legado que generaron las cajas. Es la continuación de la labor social que éstas hicieron en su momento.

—Estos últimos tiempos han sido convulsos tras la sentencia por la pugna por el patrimonio contra Unicaja. ¿Han pasado página?

—La pasamos el mismo día en que se presentó la demanda. Se actuó por un ejercicio de responsabilidad del patronato. Éste se acababa de constituir y el entonces presidente, en un primer análisis del proceso de la constitución de la comisión gestora, entendió que el proceso no había sido acorde con la ley, que se menoscababan los intereses de la fundación. Y se hizo judicialmente, pero la sentencia tiene muchas lecturas. En ese in pass se empezó a trabajar, se abrió el museo y se pasó de pérdidas a ganancias. Apostarlo todo a esa carta no parecía sensato. El patrimonio está al servicio de las personas, por eso los activos deberían estar anclados al territorio. La magnífica trayectoria de Unicaja no podía estar vinculado fuera de Andalucía, de igual forma. Se causó un perjuicio. Damos por superada la sentencia, de hecho, no hemos estado esperando a la puerta del juzgado, hemos seguido trabajando.

—Usted siempre incide en la necesidad de que desaparezca la palabra Botines para que se imponga la marca Gaudí León. ¿Hay alguna colaboración con Cataluña para lanzar la marca?

—Consideramos que esta marca es estratégica para León. Ahora es indisoluble de Barcelona, pero Gaudí también está en Comillas o Astorga. Se trata de una idea estratégica con la marca que ya está creada. Vamos a crear un entorno Gaudí y generar sinergias con comerciantes y asociaciones de vecinos para hacer actividades en la calle y que ellos vengan a nosotros. Con el Ayuntamiento estamos trabajando para hacer visible en la plaza de San Marcelo la marca Gaudí León, tenemos un logotipo... han surgido ideas, pero esto debe ser un trabajo en el que se impliquen todos: fundación, ayuntamiento o vecinos.

—En breve cambiarán su sede administrativa a Padre Isla. ¿Esto ampliará los espacios para el museo?

—Esa una de las razones del traslado. Este edificio tiene que ser un museo y los dos usos, el museístico y el administrativo, no son compatibles. El museo crece y tiene una colección muy grande. En octubre haremos el traslado y se reconfigurará todo el contenido. Ganaremos muchos metros de exposición.

—¿Tienen previsto extender su renovado Monte de Piedad a otras ciudades?

—Seguimos como entidad de crédito social pero olvidamos la palabra piedad. Es una nueva modalidad de crédito financiero, con servicios de custodia, tasación, subasta... es un servicio moderno. La fundación ofrece 15.000 operaciones de crédito al año, con entre 10 y 12 millones, que se recuperan en poco tiempo. Sólo salen a subasta el 2% de los lotes. En la pandemia se ha demostrado que es necesaria porque mucha gente ha acudido a nosotros. Estamos estudiando oficinas con aperturas restringidas en más zonas, el Bierzo sería un punto interesante para esta apuesta.

—Ustedes gestionan un amplio patrimonio en toda la comunidad desde León. ¿Es complicado hacer esa labor de cohesión autonómica?

—Somos la obra social de Castilla y León, de ámbito autonómico y con proyectos de todo tipo. Estamos orgullos os de que la sede esté en León, trabajamos con comodidad en un territorio amplio y disperso porque queremos llegar a los pueblos. Queremos cohesionar el territorio como un agente social más.

VÍDEO | «La marca Gaudí es estratégica para León, pero debe ser un trabajo que implique...