sábado 24.08.2019
LABORAL

Más del 90% de las empresas cumple el control horario, que sigue marcado por la incertidumbre

Las patronales critican que en sólo un mes se hayan adaptado dos veces los criterios para interpretar la normativa.
Más del 90% de las empresas cumple el control horario, que sigue marcado por la incertidumbre

Voluntad de cumplir la exigencia legal, incertidumbre sobre buena parte de los criterios a aplicar, mayor carga burocrática, pérdida de tiempo de trabajo y complicación en cuestiones que hasta ahora se basaban en la confianza entre la empresa y los trabajadores, incluso enrarecimiento del clima laboral. Son algunas de las conclusiones que las organizaciones empresariales de la provincia sacan de las primeras semanas de aplicación del Real Decreto 8/2019 que obliga a controlar los horarios de trabajo, que siguen transcurriendo entre las dudas y la incertidumbre sobre la correcta manera de aplicar la nueva norma.

En todo caso, por encima del 90% de las más de 30.000 empresas que están afectadas por la imposición legal en la provincia están intentando aplicar desde el primer día con el criterio más acertado la obligación, mientras el resto negocia con los comités de empresa las fórmulas de aplicación, según contempla la modificación del Estatuto de los Trabajadores.

Desde el Círculo Empresarial Leonés (CEL) su tesorero, Pablo Roberto Herrero, critica que en apenas un mes el propio Gobierno haya publicado dos veces los criterios para interpretar la aplicación de la norma (tras la aprobación del real decreto se editó una guía para aplicarlo, y el lunes se hizo público un segundo documento). «Las empresas viven en una situación de incertidumbre, porque las reglas no están claras. Sigue existiendo el temor de que la medida tenga una finalidad sobre todo recaudatoria, lo que lamentablemente afectaría de manera especial a las micropymes y autónomos, que no tienen departamentos especializados y ven cómo aumentan sus tareas burocráticas o tienen que gastar dinero en externalizarlas».

Desde la Federación Leonesa de Empresarios (Fele) el secretario general adjunto, Enrique Suárez, coincide en que la norma «sobre todo plantea muchas dudas, que han ido creciendo a medida que se va aplicando». Entre ellas, cómo contabilizar algunos conceptos, como la extensión irregular de la jornada o la compensación con descansos, especialmente en las pymes. «Todo esto está provocando un importante esfuerzo de gestión en las empresas, pero también en los trabajadores».

La mayoría de las pequeñas empresas han optado por controlar los horarios a través de papel, por «facilidad y por coste. Las aplicaciones suponen un gasto a mayores, están dando también problemas y no todos los trabajadores están preparados para utilizarlas correctamente. Al final es una suma de disfunciones que generan intranquilidad al empresario y al trabajador. Unos inconvenientes que antes no se tenían».

AMBIENTES ENRARECIDOS

Desde el CEL señalan también que en algunas empresas la aplicación de la norma y los controles que exige «están enrareciendo el clima laboral, se dan situaciones entre los trabajadores de recelo. El mercado había avanzado hacia la flexibilidad y fijar objetivos, pero ahora el cumplimiento de los horarios hace que se miren con lupa las salidas a fumar, el tiempo que se pierde,... No se trata sólo de estar o no en la empresa, el decreto habla de tiempo de trabajo efectivo», advierte el tesorero. Que añade que «el mercado real, especialmente el español, no contempla la mayor parte de las situaciones que plantea el decreto y sus interpretaciones. Nuestro sistema laboral está muy lejos de esta legislación, que es muy rígida y está sujeta excesivamente a las interpretaciones».

Suárez incide en que el decreto «complica la situación porque acaba con la confianza legítima entre empresa y trabajador, hay muchas circunstancias que no pueden cuantificarse, y eso genera dudas e intranquilidad».

Pablo Roberto Herrero recomienda que «la norma se tramite como una ley, se debata en el Congreso con los grupos políticos y también con los afectados: empresarios, sindicatos y autónomos. Si no se elabora una norma por consenso no tendremos más que problemas».

El nuevo documento publicado por el ministerio señala que las empresas pueden descontar del cómputo de ‘trabajo efectivo’ pausas como las del café, el cigarro o el bocadillo. El nuevo documento de criterios técnicos publicados por la Inspección de Trabajo para solventar las dudas en la aplicación de la ley indica que es decisión de la empresa cómo contabilizar estas pausas; y advierte que el real decreto es una norma de mínimos, que puede negociarse entre empresas y representantes de los trabajadores para organizarse.

El documento público recuerda que se da por supuesto un ‘tiempo de cortesía’ para fumar o ir al servicio, pero si los empresarios lo desean pueden descontar estos parones del cómputo de trabajo efectivo.

Más del 90% de las empresas cumple el control horario, que sigue marcado por la...