lunes. 04.07.2022
Economía

La menor intensidad de la crisis recorta de 40 a 10 los locales de ‘Compro Oro’

Hace diez años León registró el pico más alto de estos negocios
La mayor parte de los negocios de ‘Compro Oro’ han cerrado en León. JESÚS F. SALVADORES

La crisis económica provocó que los negocios de ‘Compro Oro’ proliferasen como setas en otoño en todas las ciudades. En las León, coincidiendo con los años más agresivos de la recesión, sus vistosos carteles con grandes letras en amarillo y negro se hicieron muy populares al aparecer aquí y allá en las principales calles de la ciudad. Entre el 2010 y el 2013 —el trienio en el que la crisis se manifestó de forma más virulenta por el colapso del ladrillo— llegaron a funcionar cuarenta establecimientos de estas características. Una cifra que contrasta con los ocho que estaban abiertos en el 2008.

Al reclamo de frases directas como Pago en el acto o Pagamos más que nadie su mensaje iba dirigido a personas con joyas de valor necesitadas de una liquidez inmediata para hacer frente a deudas o pagos urgentes. En los ‘Compro Oro’ se hacen tasaciones de inmediato y se da el dinero con igual rapidez. Lógicamente, sus valoraciones son inferiores a los precios oficiales de mercado porque ahí es donde radica su margen de ganancia. Y durante esos años en que muchas familias entraron en situación de debilidad económica, las joyas fueron su mejor moneda de cambio para un balón de oxígeno económico.

Sin embargo, la menor intensidad de la crisis ha puesto el freno a estos negocios. «Actualmente, han bajado mucho. Podríamos decir que quedan unos diez», apuntó ayer Jesús Prieto Olite, presidente de la Asociación de Joyeros de León y de la Federación de Joyeros de Castilla y León. «No es algo extraño, —añade— proliferan en épocas de crisis cuando la necesidad aprieta y cuando la situación va normalizándose, empiezan a desaparecer y queda una realidad residual».

Control policial

Están obligados a tener las joya en depósito 15 días para verificar que no hay denuncias por robo

Su modus operandi es sencillo. Compran oro a particulares (anillos, pulseras, cadenas, relojes) para después reciclarlo y ponerlo nuevamente en el mercado. Como toda actividad dedicada a la compra-venta de metales preciosos está sujeta a regulación fiscal y deben figurar además en un libro de registro del Cuerpo Nacional de Policía. En ese libro deben inscribir a diario cada pieza que hayan adquirido y permanecer en depósito al menos dos semanas para que las fuerzas de seguridad comprueben si sobre ellas pesa alguna denuncia por robo.

Pasado este tiempo, los establecimientos ya pueden disponer de las joyas para fundirlas, reciclarlas o venderlas a mayoristas del sector. En su vuelta al mercado, tienen básicamente dos alternativas. Ser vendidas de nuevo como piezas de segunda mano por los negocios de este gremio (la menos habitual) o bien se venden a empresas especializadas que se dedican al reciclaje del oro. Ellas se encargan de fundirlo y de afinarlo: proceso por el que se eliminan el 25% de aleantes que contiene el oro. «El oro de ley son 18 quilates, que es lo habitual en joyería. El oro fino, lo que llamamos el oro puro, es muy blando y si se hicieran joyas directamente con él se doblarían con facilidad. Por eso se alea hasta conseguir los 18 quilates que es el llamado oro de ley con sus propiedades de dureza e inalterabilidad», explicó Prieto Olite.

ORO LEONÉS EN CHINA

El mercado del oro es internacional. La Bolsa de Londres regula su precio y una parte se vende en el mercado nacional y otra (la mayoría) en el mercado exterior. Y aquí, en los últimos años China se ha convertido en uno de los principales países receptores de oro reciclado. De hecho, no es descabellado pensar que parte de las viejas joyas de familia de casas leonesas forman ahora parte de las reserva del tesoro del país asiático. A finales del año pasado China anunció que en los últimos diez meses había comprado casi 100 toneladas de oro afianzando su liderato como el banco central que más acopio de metales preciosos está haciendo.

En cuanto al precio, la fluctuación del oro es enorme. «En semanas ha pasado de 46.800 euros el kilo de oro el precio más bajo a 47.100 en cuestión de cinco días. Hay días en que el gramo ha subido un euro y medio dependiendo de la seguridad o inseguridad económica porque siempre es un valor seguro». Ayer a mediodía el gramo de oro puro cotizaba a 47 euros.

La menor intensidad de la crisis recorta de 40 a 10 los locales de ‘Compro Oro’
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