jueves 26/5/22
El antecedente

La otra Mesa de León en 1991, la misma "comedia"

Los agentes que se sentaron en 1991 en San Marcos reconocen que fue una experiencia fallida y se muestran escépticos sobre la propuesta actual
La primera mesa del Pacto por León se celebró el 4 de noviembre de 1991 en San Marcos. CÉSAR

Casi 30 años después, el Pacto por León vuelve a la casilla de salida. Los protagonistas que se sentaron a aquella mesa en el hostal de San Marcos en noviembre de 1991 reconocen que no hubo apenas frutos visibles e inciden incluso en que fue «una comedia», pero hablan de la necesidad de una estrategia en la que se impliquen todos los agentes políticos, sociales y económicos para reivindicar, cada uno en su instancia, las inversiones para lograr que la provincia salga de los indicadores que demuestran que, lejos de avanzar, ha habido un retroceso.

El análisis de la situación de León lo subraya Ángel Villa. El entonces secretario provincial de CC OO apunta que «la situación relativamente es peor, aunque en términos absolutos haya alguna cosa mejor», y cita que en 1991 «el carbón era un tercio del Producto Interior Bruto (PIB)». Ante la crisis de esos años, el sindicalista, que formaba parte de la representación sindical, junto al ugetista Fermín Carnero, reseña que «se formó un conglomerado en el que había una pelota pero no se llegó a una negociación con nadie: ni con el Gobierno, ni con la Junta». «Puede haber una plataforma para coordinarse y apoyar unas reivindicaciones, pero luego debe fijarse quién asume la reivindicación en cada nivel», reseña el veterano representante social, quien incide en que fue el principal error de aquella experiencia porque «no se trata de ir todos a la vez, sino de que lo que se reclama esté consignado presupuestariamente».

La ausencia de resultados enfoca el primer recuerdo de aquella experiencia para Álvaro Diez. El representante de la Federación Leonesa de Empresarios (Fele) sentencia que «fue una comedia de autopropaganda para los dirigentes del PSOE liderados por Zapatero». «Los diagnósticos estaban claros ya entonces, pero a pesar de ello se tomó la decisión de hacer unos estudios, que eran una manera de enredar más», rememora el portavoz de la patronal, quien insiste en que «no sirvió para nada porque las instituciones provinciales no tenían el dinero y el Estado no lo puso». «Se pudo de manifiesto que se necesitaba que el Estado debía ser un agente activo para promover el desarrollo de León, sin ningún privilegio pero no por detrás. Hemos ido perdiendo velocidad. Muchas regiones son más que León porque han tenido ayuda externa que aquí no se han tenido», insiste el empresario, quien abunda en que «en Asturias se pusieron las condiciones para que se fijaran allí Dupont o Tysen; en Valencia, Ford; o en Aragón, Opel». «Es muy loable la labor que tratan de hacer los sindicatos, que tratan de ocupar un espacio que deberían liderar los políticos», señala.

«Se formó un conglomerado en el que había una pelota, pero no se llegó a una negociación con nadie»
ÁNGEL VILLA
EXSECRETARIO DE CC OO

No coincide en el análisis Agustín Turiel. El expresidente de la Diputación cita que «siempre se ha pedido infraestructuras y a lo mejor no ha venido por ahí». «Falta sobre todo iniciativa privada. Hay un estudio que dice que León es la cuarta provincia que menos ha rentabilizado las inversiones públicas», concede el dirigente socialista, quien admite que el Pacto por León de 1991 «dio pocos frutos». «Se intentó que todos camináramos en la misma dirección, aunque en la práctica hubo alguna inversión», asegura el miembro del PSOE, tras señalan que le parece «importante que se haga» un nuevo intento «siempre que en el mismo se impliquen los empresarios». «De aquella se implicaron poco. Cuando se hable de cosas que se diga qué están dispuestos a hacer ellos», reta.

A la intención de aquel pacto le da una versión diferente José María Rodríguez de Francisco. El exlíder de la UPL, que nació de manera oficial en 1991 al unirse los grupos que había, apostilla que «las fuerzas políticas de ámbito nacional, los sindicatos y los empresarios han intentado siempre instrumentalizar al leonesismo y privarle de fuerza». «Crean una comisión para inhabilitar el futuro de León. Pretenden crear una comisión para no resolver el problema», insiste el carismático político, quien recalca que «en ese maremágnum hacen como que hacen, pero al final no hacen nada».

Nada se logró, como reconoce Iñaqui Morán. El integrante del CDS concede que «los frutos de aquel pacto fueron ninguno, más allá de una imagen y poco más». «Fue un símbolo», resume el expolítico, que mantiene que «para defender León no hay que hacer ningún pacto». «Cada uno debe hacerlo donde está. No hace falta que se unan. No hay que volverse locos y aparcar diferencias ideológicas», asegura.

Desde el PP, Mario Amilivia rememora que «aquella fue una mesa llena de buenas intenciones». «Un Pacto por León hay que tenerlo permanentemente. Cualquier sindicato, partido u organización debe anteponerlo a cualquier otro interés. Es oportuno y lo aplaudo», afirma.

La otra Mesa de León en 1991, la misma "comedia"