domingo 29/11/20
Jesús Julio Carnero. Consejero de agricultura y ganadería en Castilla y León

«El mundo, cuando tenga que cobrar por el agua, dejará de ser mundo; así lo interpreto»

Renovarse para crecer. Consciente de la importancia que la agricultura y ganadería supone para este territorio, el consejero apuesta por la modernización, la diversificación y la transformación para reivindicar el sector primario. Se siente muy lejano a opciones como la de explotar el trasvase de recursos hídricos a otras provincias
Carnero mostró su más absoluto rechazo a «demonizar» un sector tan importante como el remolachero. RAMIRO
Carnero mostró su más absoluto rechazo a «demonizar» un sector tan importante como el remolachero. RAMIRO

—¿Está el campo leonés preparado para el proyecto verde que prepara Europa? ¿Cuáles son las ventajas y las carencias en este nuevo reto?

—El campo leonés tiene unas condiciones óptimas desde el punto de vista de lo que son las exigencias de la nueva PAC. Siempre estamos hablando de los aspectos ambientales de la PAC como si fueran algo desconocido para el agricultor y el ganadero, y el cuidado y la preservación del medio ambiente es consustancial a la labor del agricultor y el ganadero. En ese sentido, con carácter general yo siempre digo que si hay un defensor de los aspectos ambientales el primero de todos ellos es sin lugar a dudas el ganadero y el agricultor. En el caso concreto de León, la agricultura y la ganadería que se están desarrollando son una apuesta clarísima por esa sostenibilidad ambiental. Pensemos en la transformación de los regadíos o en todos los aspectos que tienen que ver con la ganadería. Por tanto yo creo que está preparada.

—¿Pero?

—Pero las exigencias ambientales de la PAC necesitan de compensaciones para los agricultores y los ganaderos porque si no malamente se van a poder hacer con dinero sobre acciones que serían las ordinarias. Por lo tanto siempre decimos que, yo por lo menos así lo expreso, la sostenibilidad ambiental tiene que llevar aparejada una sostenibilidad económica y social, que es la permanencia de nuestros pueblos. El covid nos ha puesto de relieve una sostenibilidad muy importante como es la alimentaria; que seamos capaces de producir nuestros alimentos como europeos y que no dependamos de terceros países o de terceras zonas del mundo.

—De este reciente acuerdo y su reforma, ¿qué echa en falta el consejero y qué resalta como más positivo para este territorio?

—Ante ese nivel de ambición que tiene la nueva PAC desde un punto de vista ambiental, echo en falta que toda esa arquitectura que se va a construir en torno a los ecoesquemas necesita un rodaje, pero en segundo lugar necesita de una correspondiente compensación económica que no la está teniendo porque no se ha visto en el acuerdo al que ha llegado el Consejo de Ministros europeo el pasado día 20 de octubre. Y a los pocos días el parlamento emitió su posición respecto a la PAC. Esto no ha acabado. Estamos en una fase de trabajo, de comunicación entre las tres instituciones (Comisión, Consejo y Parlamento), los llamados trílogos, que van a definir la arquitectura de la nueva PAC. Y ahí hay posiciones distantes. Fíjese que en el primer pilar el Consejo dice que se debe destinar a ecoesquemas el 20% y el Parlamento el 30%. Castilla y León abogaba por un 15% porque nos parecía que había que ser muy prudentes a la hora de aplicar los ecoesquemas, porque son prácticas con las que todavía no están familiarizadas nuestros agricultores y hay que darles la suficiente prudencia y voluntariedad para que vayan asumiendo esas prácticas que van a tener una importancia capital de al menos el 20% de la ayuda, de los pagos directos, o en el peor de los casos del 30%. Valoro de manera positiva el que haya un principio de acuerdo ya, porque no podíamos seguir en esta espera. Necesitábamos avanzar. Tenemos que cuidar del mundo, pero tenemos que cuidarlo de una forma que nos permita a todos poder estar, con la correspondiente rentabilidad para el agricultor. Más que con la PAC, lo que digo ahora tiene que ver con el Pacto Verde, el gran marco donde se encuadra la PAC, esa ambición o esa pretensión que tiene Europa de llegar en 2050 a una situación neutral desde el punto de vista climático. Pero qué ocurre si no aplicamos un principio de reciprocidad los europeos respecto a los productos y las producciones que vienen de terceros países. Es decir, se exige mucho a los agricultores y ganaderos en sus producciones, ¿pero ese nivel de exigencia se lo vamos a pedir también a terceras producciones de terceros países? No es el caso. Por lo tanto Europa ahí está haciendo los deberes por sí misma, pero tiene que obligarse a exigir a los demás lo mismo. Ese principio de reciprocidad es quizás una de las grandes fallos que tiene la nueva PAC, que no sea capaz de exigir también a las producciones de terceros países lo mismo que se está exigiendo a las producciones de Europa.

—Una de las reivindicaciones en el marco de la Mesa por León es que productos endógenos como el agua pueden ser compensados. ¿Sería usted partidario?

—Yo no creo que debamos pensar en un mundo con compartimentos estancos, yo creo que debemos ser más abiertos. Todos necesitamos de todo y de todos, y lo más importante es que el sol sale para todos, todos los días. No sé si le he contestado.

—¿Pero se podría cobrar por el agua que va a otras provincias?

—El mundo, cuando tenga que cobrar por el agua, dejará de ser mundo; así lo interpreto. El tema del agua en la provincia de León es tan intrínsecamente importante en su manifestación a través de la agricultura, como es el regadío. Estamos hablando del mayor exponente que tiene una provincia de esta Comunidad desde el punto de vista de la modernización y la transformación de los regadíos. Pensemos que tenemos en esta legislatura un mandato que es transformar a 30.000 hectáreas de regadío. Resulta que de esas 30.000, más de 13.000 van a ser en la provincia de León. Es decir, estamos hablando de que el 40% de la pretensión de la Junta de Castilla y León de modernizar y transformar hectáreas de regadío se va a materializar en la provincia de León. Esto es así por dos circunstancias. A, por la capacidad de los agricultores leoneses de ese exponente al que usted se refiere, ese recurso natural tan importante que es el agua. Y que los leoneses están sabiendo manejar, y quiero expresar la palabra manejar en su justo termino, utilizar de manera adecuada. B, el agua en León es motivo de orgullo porque tiene su expresión máxima precisamente en la transformación y modernización de regadíos que se está produciendo en la provincia. Pero le digo más, en este momento está ejecutado de esas 30.000 hectáreas el 56%. En el caso de la provincia de León tenemos puesto en marcha ya el 87 %, más de 30 puntos de diferencia respecto a otras provincias. ¿De qué está hablando todo ello? de que la agricultura en la provincia de León tiene como máxima expresión precisamente el manejo, el cuidado y el tratamiento del agua. Ojalá que otras provincias, no solo de otros territorios de España, tuvieran esa capacidad y esa posibilidad de utilizarla, que no todos lo tienen.

Nuevas exigencias
«Si hay defensores de los aspectos ambientales, los primeros de todos son el ganadero y el agricultor»

Negociación de PAC
«Hay que insistir en que lo que se exige a nuestros agricultores hay que exigirlo a terceros países»

—El propio Plan Hidrológico Nacional pone en duda que haya suficientes recursos hídricos en la provincia de León. Y con este panorama de regadíos que usted expone, ¿hay suficientes garantías?

—Mire, es muy fácil. Hemos hecho un estudio con la Comunidad de Regantes y con la Universidad de Burgos para ver cuál es la capacidad regulatoria que tiene nuestra cuenca hidrográfica del Duero. Bien, ese estudio nos aporta algo tan importante como que tenemos una capacidad regulatoria del 30%. La media de las distintas cuencas hidrográficas de España está muy por encima. ¿Dónde nos conduce ese estudio? Nosotros debemos llevar a cabo acciones que nos permitan llegar a una capacidad regulatoria del 50%. ¿Y qué tipo de acciones son esas? No son grandes embalses ni presas, estamos hablando de balsas pequeñas, pequeñas acciones que se pueden asumir de forma clara. Pongo un ejemplo que tenemos en el Plan Hidrológico vigente y que no se está haciendo por el Ministerio de Transición Ecológica y lo hemos revindicado siempre que hemos tenido oportunidad, y son precisamente las balsas del Orbigo: la de La Real y Los Morales. Están en el Plan Hidrológico el asumirlas, y hacerlas implica tener una mayor capacidad regulatoria de la cuenca hidrográfica a través del Órbigo, y mientras no se haga se está perdiendo agua. Por tanto tenemos margen de maniobra, por supuesto que lo tenemos. Desde la Junta tenemos claro eso, para avanzar en ese incremento y además avanzar en acciones como pueden ser el Órbigo o el Carrión. Eso estaba en el mandato de Mariano Rajoy puesto en marcha, aconteció lo que todos sabemos con la moción de censura y quedó ahí estancado. Nunca mejor dicho. Vamos a ver si somos capaces, en el presupuesto para el año 2021 no se contempla, que eso se active porque es muy importante para la provincia de León.

El consejero de Agricultura y Ganadería, en un momento de la entrevista en la redacción del Diario de León.

—¿Y por qué cree que se le ha atragantado esto tanto a la Confederación Hidrográfica del Duero?

—No puedo responderle a eso, pero es cierto que es un tema del Ministerio de Transición Ecológica, que tiene la declaración de impacto ambiental y por tanto el trámite administrativo más importante para que salga adelante, y a día de hoy sigue sin salir. Yo creo que es una manifestación muy adecuada de esa capacidad o ese recorrido que podemos todavía andar en la modernización y transformación del regadío.

—¿Las únicas balsas que se pueden hacer son las del Órbigo o se pueden hacer otro tipo de actuaciones en León?

—Puede haber muchísimas más acciones. Nosotros para la provincia de León, aparte de lo que estamos haciendo ahora, estamos trabajando en diez concentraciones parcelarias que en un futuro y si llegamos a acuerdos se podrá llevar a cabo la transformación y modernización de más de 35.000 hectárea de regadío. Estamos hablando a un largo plazo. ¿Todo eso dónde se inscribe? En el nuevo Plan Hidrológico, pero yo le estoy hablando del vigente, que no necesitamos recurrir a nuevos instrumentos, sino que con el instrumento actual podemos poner en marcha la capacidad regulatoria a través del Órbigo.

—Está pendiente la modernización en torno al canal Bajo del Bierzo; un proceso que lleva tiempo de espera y parece que no avanza.

—La voluntad de la Junta es avanzar en una obra tan importante como es la obra del canal bajo, tanto en la concentración como en la modernización; me atrevería a decir que es un proyecto muy importante tanto para el Bierzo como para toda la Comunidad; la situación actual es que estamos dentro de la fase encaminada a conseguir el estudio previo de la concentración parcelaria. Con el objetivo de que a lo largo de 2021 la declaración de utilidad pública esté en ejecución; son los pasos previos para llegar a acciones que nos permitan seguir con lo que tenemos. Para que esas 3.600 hectáreas estén disponibles para actuar; habrá que hablar con Seiasa para que aborde su responsabilidad, pero hemos avanzado para llegar al estudio técnico y, de inmediato, la declaración de utilidad pública.

—¿Habrá posibilidades de que se lleve a cabo en las próximas décadas?

—Espero que lo tengamos en esta década; nuestra apuesta es ir a por ello. Lo he manifestado en el Bierzo y lo mantendré de forma permanente. Las concentraciones parcelarias llevan un trámite muy complejo; porque hablamos de propiedad, y cuando estás concentrado y declaras la urgente ocupación, esa ocupación no es con k es con c. Tiene que tener todas las salvaguardas legales.

—¿Que pasará finalmente con Villagatón? ¿Cederá la Junta la concesión a los regantes?

—Trabajamos en la consecución de un acuerdo para poner en marcha Villagatón. Mi opinión es que lo vamos a lograr. Hablamos con la CHD, con la presidenta, he hablado personalmente con ella. Lo pondremos en marcha más pronto que tarde.

El maíz
«León es la principal productora nacional, pero no debemos poner todos los huevos en la misma cesta»

Nuevos regadíos
«En esta legislatura transformaremos 30.000 hectáreas, de las que más de 13.000 serán en León»

Balsas del Órbigo
«Siempre que podemos se las exigimos al Ministerio; mientras no se hagan estamos perdiendo agua»

—No hace tanto parecía imposible esa estampa de final del verano con León en plan Illinois ¿Es la solución en el maíz?

—Hablamos de un producto, el maíz, que supone desde el punto de vista productivo que el 62% de todo lo que se produce en la comunidad esté en León; si se une a Zamora y Salamanca, es más del noventa por ciento. León también es la primera productora a nivel nacional. El maíz es una expresión de ese milagro que han logrado los agricultores leoneses de hacer de esta tierra otro Illinois. Lo que ocurre es que no podemos poner todos los huevos en la misma cesta. Hay que diversificar, porque, si no, la tierra, el sustento, se deteriora agronómicamente. Y hay que darle la importancia necesaria a los cultivos, y pensar que sembrar maíz es bueno, productivo y rentable; tenemos la mejor rentabilidad de los últimos treinta años, la mejor producción, pero hace falta alternar; hay cultivos importantes para alternar, la remolacha, la patata, productos capaces para dar la alternancia y cumplir con los ecoesquemas que impone Europa.

—Zonas como las cuencas mineras están viendo en la agricultura una nueva oportunidad. ¿Cree usted que los Fondos Mineros también se deben emplear para proyectos agrícolas?

—La industria agroalimentaria es el gran instrumento que tiene una comarca como el Bierzo. El potencial de recorrido que tiene no somos capaces ni de vislumbralo, dicho lo cual eso implica que hay que diversificar. Quién nos iba a decir hace 15 años que la DO del Bierzo iba a ser lo que es hoy. Todo necesita un aposentamiento, y el potencial del Bierzo desde el punto de vista de los cultivos alternativos, aparte del leñoso, como la cáscara, avellanos, pistacho, es inmenso por las condiciones agronómicas del terreno y la climatología que tienen. Hace poco conocí el proyecto de Igueña en torno al castaño, que estamos estudiando en el Itacyl, que puede ser una fuente de diversidad y de recuperación de los castaños para la comarca muy interesante. La agricultura no es una actividad estática sino que esta en continuo dinamismo, y ahí es donde hay que estudiar nuevas alternativas.

—Hay un conflicto que enfrenta al agricultor tradicional con los nuevos sistemas de generación energética. ¿Usted es partidario de regular la oferta y la demanda, o que dicte el mercado?

—Yo soy una persona que piensa que todo lo que puede hacer el mercado dentro de un orden dejémoslo hacer, pero hay determinadas cuestiones que exigen una normativa o una regulación específica que permita establecer techos y suelos. En este caso, todo esto tiene que ver con las sostenibilidad ambiental de la que hablamos. Si hay que acometer estos sistemas debe haber una contraprestación económica para el agricultor adecuadamente.

—Me imagino que tendrán que darle una vuelta a las campañas promocionales por la pandemia.

—El modelo está evolucionando, como está evolucionando la sociedad aunque no nos demos cuenta, con una gran revolución tecnológica tremenda y hoy las ferias están en los smart. Está cambiando el comercio, que es la siguiente derivada. Junto al tradicional empieza a convivir el on line, que no tiene por qué sustituirle sino ser complementario. Ahí, nosotros con la pandemia hemos puesto en marcha, con Tierra de Sabor, el market tierradesabor.es, que pretende facilitar, acercar los productos de Castilla y León, no sólo a las puerta de los consumidores de Castilla y León sino de cualquier zona de España, que nos parece muy importante. Son nuevos modelos.

—¿Y cómo está funcionando?

—Está arrancando. Desde el punto de vista de incorporación de productos y de productores está teniendo unos incrementos del 40% de productores y del 25% de productos, y eso es interesante. Antes de la pandemia había ecocomercio pero no lo utilizaba nadie; hoy, fruto de la pandemia, hemos empezado a utilizarlo. Digo hemos porque soy parte de ello. Ojo, son plataformas, insisto, que deben ser complementarias, no sustitutivas del comercio tradicional, y menos en el ámbito agrario. Eso está claro. Por tanto, nos estamos adaptando necesariamente a esta nueva circunstancia y la agroindustria lo está haciendo. No le queda otra. Esa es la clave de todo esto. Para la agroindustria hay dos momentos vitales en los últimos años: la crisis de 2007-2008, que hace que no sólo pueda producir para mi zona y mi país, sino que empiezo a internacionalizar. Hoy el concepto de internacionalización lo tenemos interiorizado, pero hace 10, 12 años, en la provincia de León la llevaban a cabo cuatro empresas. Hoy, todo el mundo. Ahora hay que abrir más el abanico con nuevas fórmulas como el uso de las nuevas tecnologías.

—Uno de los sectores al alza es el sector porcino.

—Siempre pensamos en la Castilla y León cerealista; este año, se ha producido un cambio. El porcino es el primer subsector agrario. ¿Por qué? Por la sequía de 2019, que hizo que cayera la producción de cereales. Es un sector el porcino muy estable. Si preguntamos a un ciudadano, dirá que es el viñedo, la cebada, el trigo... No, no. El más importante es el porcino. Yo lo he descubierto cuando he llegado. Sobre todo Zamora y Segovia.

—¿Entiende el nacimiento de foros como la Mesa por León?

—Claro, cómo no lo voy a entender. Perfectamente. Siempre donde se junten las instituciones, las entidades, las asociaciones y las personas para poner puntos en común, en el acuerdo o en el disenso, pero en todo caso para crecer y para que se desarrolle, cómo no lo voy a entender. La Mesa de León es importantísima y estoy convencido de que conseguirá grandes avances para León. Lo que hay que hacer es seguir trabajando y ahondando en ella. Desde luego, la posición de la Junta es clara.

León pregunta

«El mundo, cuando tenga que cobrar por el agua, dejará de ser mundo; así lo interpreto»