miércoles. 07.12.2022

Narcotraficantes atan los genitales con una cuerda a un testigo protegido

El Juzgado de Instrucción decreta prisión provisional para el supuesto autor de los hechos

Un Juzgado de Instrucción decretó el ingreso en prisión de un varón, acusado de tráfico de drogas, que en el transcurso de una intervención, ató los genitales con una cuerda a un testigo protegido, al que golpeó de forma reiterada.

«Estas actuaciones», dice el auto «traen causa de las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Judicial de la Guardia Civil, por hechos supuesta e hipotéticamente ocurridos cuando el testigo protegido que ha depuesto en estas actuaciones, se dirigió a un inmueble con la finalidad de controlar una plantación de marihuana, cumpliendo así el encargo realizado por unas personas contrarias al grupo integrado por los investigados».

Cuando el referido testigo se encontraba en las inmediaciones de esa plantación de marihuana, fue sorprendido por varios de los investigados que portaban armas de fuego, entre ellos el principal acusado «quien le golpeó con un arma en la cabeza, cayendo al suelo como consecuencia del fuerte golpe recibido y sustrayéndole los investigados el teléfono móvil que portaba».

Acto seguido, el testigo protegido fue trasladado por varios de los investigados en un coche hasta una pequeña bodega o caseta, donde el investigado le dijo que si no les decía quien le había mandado le iba a pegar dos tiros, al tiempo que otro de los investigados le ató cabeza abajo preguntándole quien le había mandado.

Al cabo de unos minutos, varios de los investigados sacaron al testigo de la caseta y le ataron a coche de color verde, arrastrándolo. Luego otro de los investigados le echó gasolina y le quemó, mientras que una de las investigadas le quemaba en la frente con un cigarrillo y otro le ataba una cuerda al pene amenazándole con tirar.

Más ataques
La banda de delincuentes quemó también a la víctima y lo arrastró con un coche

El testigo protegido fue también golpeado repetidamente por varios de los investigados, sufriendo importantes lesiones, y todo con la finalidad de que dijera las personas que le habían envidado, hasta que finalmente el testigo protegido dijo a los investigados qué personas le habían encargado ir a la plantación de marihuana, contestando estos que hasta que esas personas no pagaran la marihuana sustraída días atrás no le iban a dejar marchar.

Luego algunos de los investigados le llevaron a una casa donde el testigo protegido estuvo detenido contra su voluntad hasta que finalmente, transcurridas varias horas o días, le dejaron en libertad. Este relato de lo a priori sucedido se deduce racionalmente del conjunto de las diligencias instructoras practicadas, en especial de las diferentes declaraciones del testigo protegido mencionado, es decir, de la víctima, y del contenido del atestado levantado por la Policía Judicial. «En el domicilio del acusado se intervinieron 120 cartuchos del calibre doce y se descubrió un enganche ilegal de energía eléctrica».

En la resolución judicial se acuerda mantener la prisión provisional del investigado, con el argumento de que la gravedad y reiteración de los hechos, la alarma social, peligrosidad de su conducta, la fase de instrucción en la que se encuentra el proceso y para evitar el riesgo de fuga. «Es cierto que, si bien en un primer momento, la necesidad de preservar los fines constitucionalmente legítimos de la prisión provisional, puede justificar que la situación de prisión provisional se lleve a cabo atendiendo solamente al tipo de delito y a la gravedad de la pena, también es verdad que el paso del tiempo modifica estas circunstancias y obliga a ponderar los datos personales y los del caso concreto conocidos en momentos posteriores.

«De otro lado, no puede olvidarse el entendimiento y valoración de la prisión provisional como una medida estrictamente necesaria y de aplicación subsidiaria», dice el juez.

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