viernes 20/5/22
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Ferviente abanderada del teletrabajo, la diputada de Recursos Humanos defiende que el sistema obligado por la pandemia «ha funcionado perfectamente bien». Ana Arias incide, además, en que «ningún jefe de servicio me ha trasladado alguna queja por escrito, de lo contrario no me temblaría la mano y abriría expedientes». Reconoce, sin embargo, que hubo un control en todo momento desde su departamento sobre la labor que realizaban desde casa los trabajadores. «Sabíamos cuando entraban y salían del ordenador y qué hacían, pero he de decir que se han implicado y han luchado por esta administración y su provincia, sacaron todo el trabajo adelante, como las distintas líneas de ayudas, los Planes Provinciales y los otros planes destinados a los pueblos, así como la labor asistencial que presta la Diputación».

Arias explica también que cuando el Gobierno decretó el confinamiento en marzo del pasado año, la institución provincial no estaba preparada para el teletrabajo. «Desde el TIC me dijeron que no se podía hacer nada y yo insistí en que debían poner en marcha cuanto antes el trabajo en remoto; en pocos días ya habían habilitado muchos puestos a distancia y funcionó fenomenal», abunda para realzar el teletrabajo.

 

«El 85% de la plantilla cumplió, el otro 15% no trabaja ni aquí ni en casa; vienen a calentar la silla»

Hace un mes y 20 días se acabó la jornada laboral desde casa, un decreto del presidente ordenó que a partir del 1 de julio el trabajo debía ser presencial y la huella digital el único modo de fichar. Ante esta noticia inesperada para la plantilla, la diputada remarca que al llegar el verano y encontrarse un importante porcentaje de la plantilla de vacaciones, «vimos que podían controlarse lo aforos y las distancias y que no necesitábamos el teletrabajo y los funcionarios ya podían hacer todo presencial».

La encargada del área de Personal en la Diputación —abogada de profesión y experta en la gestión de recursos humanos en los distintos puestos de trabajo en el sector privado que ha desempeñado hasta ahora— es consciente de que aunque un 85% de la plantilla provincial, según cálculos a los que alude, cumplió con su labor durante el largo periodo del teletrabajo, un 15% «no trabaja ni aquí (se refiere a la Diputación), ni en casa; sabemos que vienen a calentar la silla».

Los incumplimientos en las jornadas de teletrabajo, tanto en horarios como en labor asignada, de momento no se han traducido en faltas ni expedientes abiertos a trabajadores que no realizaron su misión. Arias, de todas formas, insiste en que de tener constancia de malos hábitos laborales no los consentiría. «¿De verdad crees que lo haría?»

«Ningún jefe de servicio me ha trasladado alguna queja por escrito»