viernes 3/12/21

En plena carrera para liberar la carga fiscal e impositiva que reparte la AP-9 entre los usuarios, emergen las iniciativas que se abordaron en León con el fin de edulcorar el efecto de las autopistas de peaje sobre el ecosistema económico y social por el que discurren. Hace tres años quedó pendiente el paso de camiones de la N-120 a la autopista León-Astorga, para reducir el infierno de tráfico de la carretera convencional, en sus travesías urbanas; el tráfico pesado alcanzaría una bonificación del 75% en la operación, gracias a la aportación de la Junta, tras un acuerdo con el Ministerio de Fomento (de Transportes, ahora). La amplitud del margen que se comprometieron a asumir las administraciones pierde entidad, ahora que en la AP-9 se generaliza la bonificación del cien por cien en algunos tramos. León y sus autopistas de peaje se convierten en el patito feo de las estructuras del noroeste español.

Ninguna de las promesas con los peajes leoneses llegó a ver la luz