martes. 28.06.2022

La nueva ley de universidades combate el amiguismo y blinda la financiación

El proyecto permite rectores que no sean catedráticos y que los campus oferten microgrados

El Consejo de Ministros aprobó ayer el proyecto de nueva ley de universidades, la norma que sustituirá a la LOU de 2001 y que debe adaptar la educación superior española a los retos del siglo XXI. En sus 90 páginas incluye medidas para acabar con la temporalidad y la precariedad del profesorado universitario, con el amiguismo y los sesgos de género en la adjudicación de plazas, impulsa la transferencia de investigación, otorga a los alumnos el derecho a la huelga y blinda una inversión pública mínima del 1% del PIB en 2030.

La norma la comenzó a elaborar el anterior ministro de Universidades, Manuel Castells, pero se puede decir que es ya la ley Subirats, que ha introducido muchas novedades. Deja en manos de cada autonomía y universidad la regulación y el tamaño de los principales órganos de gobierno y representación o del perfil que deben cumplir los candidatos a rector y su elección. La carrera docente tendrá como escalones los profesores ayudantes doctores, los profesores titulares o permanentes y los catedráticos. La temporalidad máxima en los campus debe reducirse a menos de la cuarta parte, del 40% actual al 8%. El profesorado funcionario, por contra, debe subir del 51% de la plantilla al 55%. Se crea la figura del profesor sustituto para reemplazar (durante un máximo de tres años) a los fijos en permisos o bajas.

La ley busca acelerar la renovación de los puestos fijos de profesor (el 53% se jubila en 8 años) con un diseño de carrera que permitirá pasar de un contrato predoctoral a profesor titular o permanente en diez años (con seis de ayudante doctor). Termina con el fraude de ley de los falsos profesores asociados.

La nueva ley de universidades combate el amiguismo y blinda la financiación