sábado. 04.02.2023
La zona de ejecución de las nuevas obras previstas por Aena para el aeropuerto de León no coincide, de acuerdo al informe de la Secretaría de Estado de Cambio Climático, con espacios incluidos en la Red Natura 2000, hábitats de interés comunitario y otras áreas naturales protegidas para aves ni otras especies ni se halla en el entorno de humedales. Tampoco dispone de yacimientos arqueológicos, ni atraviesa vía pecuaria alguna.

Todos estas circunstancias salvan al proyecto del impacto ambiental, aunque sí que tendrá que tener en cuenta una serie de consideraciones. Ha de realizarse una prospección de flora y fauna potencialmente afectada para desarrollar medidas que minimicen las consecuencias si llegan a producirse, así como estimaciones de emisiones de gases contaminantes en fase de las obras y una previsión del gasto energético de la nueva terminal.

También apunta la instalación de paneles fotovoltaicos para generar energía o paneles solares para el agua caliente. Igualmente, debe haber una valoración del consumo hídrico y un sistema de reciclado de aguas y otro de residuos peligrosos.

El principal impacto del proyecto será la pérdida de suelo derivada del sellado de una superficie de algo más de 48.000 metros cuadrados. Las tierras sobrantes -"algo más de 98.000 metros cúbicos-" tendrán como destino el vertedero de la Collada de Ferral, mientras que los casi 9.4000 metros cúbicos de tierra vegetal serán reutilizados en el proyecto.

Habrá un plan de vigilancia ambiental para verificar las medidas correctoras planteadas. El proyecto no generará impactos apreciables sobre los valores naturales de la zona sobre la que será ejecutado.

La nueva terminal no requiere el impacto ambiental
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