martes 07.07.2020
INFRAESTRUCTURAS

Obras ‘faraónicas’ en vía muerta

El Ministerio de Fomento aparca los soterramientos ferroviarios mastodónticos; a partir de ahora, las administraciones local y autonómica deberán asumirlos en solitario..

El Ministerio de Fomento ha decidido aparcar las operaciones de integración urbana del ferrocarril por su «inviabilidad» económica y por no ser necesarios para el tráfico ferroviario o la llegada de la alta velocidad, lo que deja en el aire las actuaciones previstas en León, Palencia y Valladolid. El departamento de Ana Pastor considera que estas intervenciones millonarias tienen un carácter «urbanístico» por lo que deben ser asumidas «directamente» por las administraciones local y autonómica, que además deberán financiarlas sin contar con la venta de suelos.

Fomento ha dado un giro de 180 grados a la política de los últimos años con el Pitvi 2012-2014 (Plan de Infraestructuras, Transporte y Vivienda) que somete a una «profunda revisión» las actuaciones proyectadas e incluso acordadas entre Fomento, los ayuntamientos y los gobiernos autonómicos. Los Presupuestos Generales del Estado no permiten obras «faraónicas», como repite la ministra, Ana Pastor, ni tampoco actuaciones basadas en el «cuento de la lechera», en referencia a la fórmula de los aprovechamientos urbanísticos.

En ese sentido, el ministerio reconoce que el escenario económico actual obliga a replantear la tipología, diseño, financiación y gestión de las actuaciones de «gran calado» y «enorme coste» que se diseñaron en el ciclo expansivo en muchas ciudades. De esta forma, la austeridad ha ganado la partida a las infraestructuras sobredimensionadas ya que las directrices de Fomento para la próxima década imponen un abanico de soluciones alternativas que se caracterizarán por responder a criterios «puramente» ferroviarios.

Asimismo, el análisis de la Dirección General de Ferrocarriles y Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) refleja que han proliferado otras intervenciones no relacionas con la alta velocidad, pero que han requerido esfuerzos inversiones muy elevados, como la «eliminación de ciertos pasos a nivel integrados» en cascos urbanos. Precisamente, en León se eliminó el emblemático paso de El Crucero, lo que obligó a construir una nueva estación y un desvío ferroviario en la entrada a la ciudad, con un desembolso de 23 millones.

Para Fomento no se trata sólo de un problema de financiación de las actuaciones, condicionadas en general por el planeamiento y la gestión urbanística, sino de las soluciones ferroviarias adoptadas, y en muchos casos acordadas, puesto que se basan en soterramientos. Según el ministerio «no son necesarios para garantizar un buen servicio, ni la funcionalidad» de la red ferroviaria. Además, recuerda que no son soluciones que se consideren, en general, en otros países europeos.

Fomento establece en su planificación hasta 2024 que las inversiones vinculadas a mejoras de integración urbana —soterramientos, cubrimientos o viaductos— son obras de tipo «urbanístico» y, por tanto, de competencia local y autonómica. Fomento aplicará criterios de «viabilidad» en las integraciones de los trazados ferroviarios para lo que diseñará modelos que tengan garantizada su financiación por las administraciones competentes. Al respecto, la regla en las operaciones urbanas será que los aprovechamientos urbanísticos derivados de los suelos ferroviarios, que resulten desafectados, deberán utilizarse «en sentido estricto» para la financiación y gestión de las infraestructuras ferroviarias. Ésta es la fórmula establecida en Valladolid, única ciudad de la Comunidad donde se mantiene el soterramiento, para financiar diferentes infraestructuras como la Variante Este de Mercancías, el nuevo Complejo Ferroviario que albergará los talleres y en el futuro, el túnel urbano.

Nuevas fórmulas

En cuanto a las estaciones nuevas, Fomento mantiene que se promoverá la localización integrada de las terminales de alta velocidad y autobuses, si bien su construcción se realizará de manera que sean sostenibles económicamente. «Toda nueva estación tiene que diseñarse con criterios de racionalidad económica y social», plantea el ministerio, que también establece que se financiarán mediante fórmulas de colaboración público-privada. Esta política está afectando ya a los proyectos de dos nuevas estaciones de la red de alta velocidad, previstas en Medina del Campo y Sanabria, así como a la remodelación de las terminales de Zamora y Venta de Baños.

Obras ‘faraónicas’ en vía muerta