lunes 24/1/22

Si hubo una estrella del verano el pasado año en las preferencias de los turistas de la era covid, después de meses de restricciones y confinamiento, esa fue el alojamiento rural, las estancias en casas alquiladas en los pueblos y las múltiples actividades del turismo activo. La quinta ola «marca lógicamente el mes de agosto también en el turismo rural; ya hemos tenido cancelaciones por gente que había reservado y se han contagiado», lamenta el presidente de Aletur, la Asociación Leonesa de Turismo Rural, que aglutina a más de 130 alojamientos y quince empresas de turismo activo. Pedro Flecha asegura, además, que se nota mucho en su sector las limitaciones impuestas por la Junta que sólo permiten aceptar como huéspedes a grupos convivientes, lo que impide a pandillas de amigos —un importante segmento entre los clientes habituales—acceder a las casas rurales. También la quinta ola ha golpeado a familias con progenitores jóvenes y eso hace mella en las reservas. «Teníamos la idea de conseguir un verano como el de 2020, pero la tercera ola es un bofetón en toda la cara y nos ha dejado KO». Y las ayudas al sector —apostilla— «no son la panacea, necesitamos más movimiento turístico».

«Esta ola es un bofetón en toda la cara y nos deja KO»
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