domingo 22/5/22

Marta fue asesinada la mañana del 18 de enero de 2011. Dejó a su hija en el colegio y acudió a una cita concertada en una vivienda de San Mamés para la venta de un maletín de alhajas.

Al salir del ascensor, recibió un ataque fulminante de los agresores, que la asfixiaron hasta la muerte. Estaban escondidos en el rellano y la abordaron sin darle tiempo a reaccionar. Por eso el delito fue considerado asesinato y no homicidio, como inicialmente se pretendía en el juicio. La pena pasó de quince a diecinueve años para el principal acusado y se quedó en dieciocho para el más joven.

La vista se celebró en la Audiencia Provincial y s convirtió en un intento de los dos acusados por culparse de los hechos mutuamente, en medio de grandes muestras de desavenencias personales.

Del juicio derivaron dos responsabilidades penales más. Una para una familiar del principal acusado, sorprendida un año después en la estación de León tratando de dirigirse a Colombia con una parte del botín. Fue detenida por la Policía Nacional de León, En el ejercicio de sus derechos, se le permitió realizar una llamada desde Comisaría tras el arresto. La familia de la fallecida cree que la aprovechó para alertar a sus familiares en Sudamérica. Cuando la policía colombiana registró su domicilio, ya no quedaba ninguna pieza en su poder. Salió indemne a nivel penal.

Igual que la otra familiar de Tello, que aseguró que el asesino había pasado el día entero sin salir de casa y se reafirmó en que no había podido cometer el crimen. Desmontó su coartada el conductor del autobús en el que los dos condenados volvieron de Asturias, tras deshacerse del cadáver de Marta en un barranco cercano a Campomanes. El chófer los reconoció y los identificó perfectamente en el juicio. La mujer fue juzgada por prestar falso testimonio bajo juramento. Salió absuelta.

Otras dos familiares de los acusados salieron absueltas del caso
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