domingo 28/2/21
Despedida

«Mi padre solía decir que pidió a Dios tener un hijo cura y le trajo un obispo»

Julián López se despide de la Diócesis de León el viernes con una misa en la Catedral
Julián López. JESÚS F. SALVADORES

La Diócesis de León se despedirá de quien durante los últimos dieciocho años ha sido su obispo, Julián López Martín, este próximo viernes día 11 a las 12.00 horas en la Catedral con una solemne eucaristía de acción de gracias.

Con esta eucaristía de acción de gracias el obispo Julián López pondrá el broche a su etapa episcopal, que concluirá el próximo 19 de diciembre, día de entrada en la Diócesis del nuevo obispo Luis Ángel de las Heras Berzal, después de haber asumido el oficio canónico de administrador apostólico y haber continuado al frente del gobierno ordinario de la Diócesis desde el pasado día 21 de octubre cuando la Nunciatura daba a conocer el nombramiento del nuevo obispo de León.

«Mi última carta pastoral que se publica en Iglesia en León no quiere tener la nota propia de las despedidas, aunque lo parezca», explica Monseñor Julián López en su despedida. «Digo esto plenamente consciente de que en nuestra vida se pone punto final a muchas realidades -entre ellas también la misión y el ejercicio del ministerio sacerdotal- hasta que llegue el momento en que ese punto final sea efectivamente el definitivo de nuestra existencia terrena», sostiene el anterior obispo.

«Mi padre solía decir: ‘Yo le pedí a Dios un hijo cura y me dio un obispo’. Así se puede resumir mi historia personal y pastoral, mirada ciertamente desde la fe aunque no exenta de responsabilidad. Puedo decir que he recibido de Dios, de la Iglesia y de los hombres inmensamente más de lo que he dado. A pesar de mis fallos, todo es gracia (divina) y misericordia, también humana. Mi gratitud se extiende, además de a mis padres, a mis maestros y formadores, a las curias diocesanas, los presbiterios y fieles cristianos de Zamora, Ciudad Rodrigo y León, a la Vida Consagrada, al Apostolado Seglar y laicado. Y, con especial cariño, a los feligreses de las parroquias de Otero de Sariegos, Villarrín de Campos y parroquia de Cristo Rey (Zamora)», asegura el administrador apostólico.

«Con la ayuda del Señor quiero ser fiel hasta el final. Seguro de que cuento también con vuestra comprensión, oración, benevolencia y perdón en lo que sea necesario. Gracias, muchas gracias».

«Mi padre solía decir que pidió a Dios tener un hijo cura y le trajo un obispo»
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