lunes 25.05.2020
MARCHAS DE LA DIGNIDAD

Pan, techo, trabajo y dignidad

La columna Noroeste de las Marchas de la Dignidad se reúne en León para continuar camino a Madrid
Pan, techo, trabajo y dignidad

«No es tiempo de lamentos. Es tiempo de lucha», rezaba la pancarta que encabezaba la Marcha de la Dignidad a su llegada a media tarde de ayer a la plaza de Botines. Algo más de 300 personas, entre participantes en la marcha y simpatizantes que esperaron su llegada, escucharon los motivos de la protesta y la declaración de intenciones del movimiento a través de la intervención de varios participantes, sin dejar de corear consignas contra los recortes de derechos y en favor de la organización y el poder ciudadano.

«No somos mercancías en manos de políticos y banqueros» fue el lema con el que se acogió a la marcha en León. A mediodía de ayer las columnas llegadas desde Galicia y El Bierzo, Laciana y Asturias se juntaron en el polideportivo de Navatejera, cedido por la junta vecinal para acoger a las decenas de manifestantes. Tras asearse, compartieron una comida con simpatizantes, antes de iniciar a las 17.00 horas la marcha que les llevó hasta el centro de la capital leonesa.

Antes, por la mañana, un grupo de participantes en las marchas que el próximo 22 de marzo llegarán a Madrid desde todos los puntos del país se trasladó hasta la fábrica de Antibióticos, donde mostraron su solidaridad con los trabajadores que se encuentran acampados en el exterior en demanda de una solución que evite la liquidación de la compañía farmacéutica.

Varios colectivos acompañaron ayer el trayecto de la marcha hasta la capital, entre ellos las Mujeres del Carbón, que han atendido a la columna asturiana desde su llegada el martes a Pajares. A ellas mostraron su agradecimiento los participantes en la movilización, y también apoyaron sus reivindicaciones.

La entrada de la marcha en la Plaza de Botines tuvo lugar al grito de «Sí se puede», que corearon quienes esperaban la llegada. El grito más repetido a lo largo de las distintas intervenciones de la asamblea que se celebró ante la sede de Banco Ceiss y la Diputación de León fue sin embargo «Esta deuda no la vamos a pagar», «Nosotros no debemos, no pagamos».

Ciudadanos organizados

El discurso entre quienes cogieron el micrófono sucesivamente se centró en el recorte de derechos y servicios que sufren familias y ciudadanos para pagar un déficit del Estado del que no sólo no se sienten responsables, sino que están convencidos que es imposible devolver; así como la necesidad de organizar el malestar ciudadano para levantar la voz y tomar una participación activa en las decisiones políticas. «Nosotros hacemos política. En los despachos están ellos, y se sitúan al borde de la ilegalidad».

También se repitió el argumento de que trabajadores y ciudadanos están siendo «engañados permanentemente por cuatreros», así como «la necesidad de dar ya un puñetazo en la mesa, y decir que no vamos a pagar más por los excesos de otros. Se ha terminado el tiempo en el que el gran capitalismo y la banca se reestructuran mientras el pueblo contempla el espectáculo desde fuera».

«Sí se puede», insisten, porque «la gente organizada sí decide su futuro. Hay que organizarse».

Los participantes en las marchas aseguraron también que no pretenden «convertirse en héroes», pero insistieron en que su esfuerzo es «una lucha por la dignidad de todos y de todas. Porque necesitamos preservarla frente a políticos que quieren quitárnosla».

De hecho el objetivo de las Marchas de la Dignidad es «generar sensibilidad social, para que el 22 de marzo hagamos cambiar al Gobierno. Que sean ellos los que tengan miedo, por más medidas de represión que pretendan imponernos».

Explicaron también que estas movilizaciones son «un movimiento de los territorios hacia el centro, pero cuando volvamos de Madrid vamos a seguir luchand para cambiar este modelo social. Pueden reprimirnos lo que quieran, pero jamás podrán quitarnos la dignidad».

Insistieron en que la movilización de la sociedad «ha venido para quedarse», y que «no vamos a permitir que sigan echándonos de nuestras casas. Pan, techo, trabajo y dignidad para todos y para todas».

Las críticas fueron constantes a una sucesión de gobiernos que «no tienen propuesta alguna que no sea quitarnos prestaciones, pensiones y servicios públicos. Y que se enriquecen a costa de desmantelar la sanidad, la educación y los demás servicios, mientras privatizan lo rentable y desgravan impuestos a quienes usen la privada». «Nos dejan sin trabajo, sin casa, sin sanidad, sin pensiones, sin estudios, sin futuro. ¡Sin vida!». Y «seguirán así mientras les dejemos, hasta que nos pongamos de pie y digamos que la fiesta ha terminado».

Y para llegar a este fin «no hay más camino que la organización y la lucha. Somos millones, y no estamos dispuestos a dejar que nos aniquilen».

Los organizadores de las Marchas por la Dignidad en León insistieron también en la necesidad de que el próximo día 22 el mayor número posible de ciudadanos se traslade hasta Madrid para participar en la protesta final. Para ello se han habilitado autobuses que trasladarán a la gente.

Mientras, mañana a las 10.00 la columna Noroeste saldrá hacia Mansilla de las Mulas desde la Plaza de Santo Domingo. De ahí, etapa a etapa, hasta llegar a la capital.

Pan, techo, trabajo y dignidad