sábado 31/10/20
Edificios singulares

La plantilla regresa a San Marcos para abrir el hostal a principios de diciembre

Paradores reincorpora a 76 empleados desde hoy para acomodar el edificio tras la reforma
Atrio de San Marcos, resultado de la reforma, bajo el techo de Lucio Muñoz. RAMIRO

Paradores da por finalizada la obra de la reforma integral del hostal San Marcos. Y esta misma semana comenzará con los trabajos finales de limpieza, decoración y dotación de materiales diversos que permitirán devolver al edificio a su uso hotelero.

La plantilla íntegra del Hostal de San Marcos, compuesta por 76 personas, se reincorpora este lunes para trabajar en la adecuación del edificio, lo que permitirá que el Parador de León vuelva a recibir clientes a principios del mes de diciembre; tres años después del cierre.

Paradores había previsto realizar una visita en estos días para mostrar a autoridades y a medios de comunicación el resultado de la obra antes de que comenzaran las tareas de limpieza, decoración y demás trabajos pendientes. Lamentablemente, las restricciones impuestas para frenar la expansión del coronavirus obligan a aplazar esa visita que se realizará cuando las condiciones sanitarias sean adecuadas y lo permitan los trabajos en curso.

El Parador de León cerró al público hace tres años, en diciembre de 2017, para someterse a la reforma integral. El Parador se dividía en dos espacios diferenciados: el Parador histórico, Hostal de San Marcos, y el edificio «moderno», de los años 70. En aquel momento se decidió que la obra se dividiría en dos fases. Fase uno: la reforma del edificio histórico y, Fase dos: la construcción de un nuevo edificio para lo que se derribó el edificio moderno existente adjunto al histórico. El proyecto elegido por concurso público para la ejecución de la primera fase fue el presentado por la arquitecta Mina Bringas y la constructora adjudicataria para la ejecución de la obra fue FCC.

La idea central del proyecto de rehabilitación del Hostal de San Marcos -explica Mina Bringas- es «recuperar la volumetría original del edificio, un edificio de crujías perimetrales entorno a un patio. Se recupera ese espacio como corazón del edificio. Lo hemos denominado atrio en referencia a la domus romana que era el centro de la vivienda desde donde se distribuían todos los usos».

Para ello, se ha construido un atrio interior cerrado, pero con entrada de luz natural. Es un espacio «de nueva planta». Bringas explica que «la intervención que se hizo en los años 60 fue una intervención muy dura con el edificio», ya que destruyó el patio central, forjando plantas para darles uso hotelero. Ahora, ese nuevo espacio recuperado acogerá la cafetería del Parador y, sobre él, colgado a gran altura, se podrá contemplar en todo su esplendor el espectacular techo de Lucio Muñoz, que ha sido restaurado. La compañía pública ha sido siempre un referente en materia de calidad y fiabilidad y, ahora más que nunca, ha extremado las medidas de limpieza y desinfección en todos sus establecimientos. Según explica Óscar López, presidente de la cadena hotelera, «somos un destino de confianza. Hemos reforzado nuestros protocolos de higiene y limpieza para que nuestros clientes cuenten con las máximas garantías de seguridad con un trato personalizado y la calidad que caracteriza a Paradores».

El cierre del establecimiento se ha aprovechado para restaurar algunas de las valiosas obras que atesora el Hostal de San Marcos. «El Nacimiento de Cristo», pieza creada por el artista renacentista Juan de Juni en el siglo XVI y ubicada en el claustro antiguo. el techo de Lucio Muñoz, la Inmaculada de Antonio de Pereda y Salgado o piezas emblemáticas como los espejos del siglo XVIII que presiden la escalera principal. Está en curso la consolidación del artesonado del siglo XVI de la Sala Capitular. Se restauraron diecisiete pinturas y siete piezas entre tallas y mobiliario.

La plantilla regresa a San Marcos para abrir el hostal a principios de diciembre
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