sábado 21/5/22

La fecha de defunción de la rampa se desenvolvía con tal certeza, que colectivos en defensa del patrimonio ferroviario ya tenían definidos planes de rescata para una segunda vida, que salvara la traza de la vía convencional entre León y Asturias del abandono y el olvido. El temor a otra vía muerta en León ha creado inmunidad y preparado defensas entre este amplia representación de colectivos sociales y culturales que están interesados en salvar el legado de tres siglos de historia del ferrocarril. Una vez que saliera del catálogo de vías en servicio, aflorarían decenas de proyectos. Algunos tienen proyectos avanzados, para cargar el trayecto como campo de pruebas para homologar nuevas máquinas o locomotoras, o material de arrastre, un espacio del que están necesitadas las empresas españolas que tienen que acudir a Europa para atender estos requerimientos. Proyectos para la pervivencia de tramos y edificios ferroviarios levantados a la vera de este cauce que desde 1885 deja fluir circulación a uno y otro lado del puerto Pajares.

La decisión firme de cerrar la vía inspiró a un despliegue de soluciones para revocar otra vía muerta en León; y por eso pujará León, precisamente; para que el indulto a la rampa transcienda al tramo de 42 kilómetros de zigzag que alcanza hasta Busdongo, y se extienda Bernesga abajo, hasta La Robla.

Los precedentes y el miedo a otra vía muerta en León