viernes. 01.07.2022
Marcos Miras quería vengarse de su mujer, y el electricista en paro, que tenía 42 años, asesinó en el 2017 a su hijo de 11 años propinándole golpes con una pala metálica, en Oza (La Coruña). Era el Día de la Madre. Su caso fue menos conocido, pero también permanece en el Centro Penitenciario Provincial de Villahierro.
El cuerpo del niño estaba en medio de la foresta, en un bosque de eucaliptos de la parroquia de Rodeiro, en el concello de Oza-Cesuras, situado a media hora en coche de La Coruña. Se trata de una zona a la que se accede por un camino principal de tierra, de unos cinco metros de ancho. 
Hasta ahí llevó a su hijo y lo mató de un golpe en la cabeza con una pala o una piedra. Luego lo sacó a rastras del camino principal, monte arriba, y lo dejó oculto en la espesura.

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