domingo. 03.07.2022

Pretender reducir la siniestralidad de las personas mayores al volante solo con mejores reconocimientos médicos es una «ingenuidad», según distintos estudios que destacan la necesidad de abordar múltiples factores, como la complejidad de las señales, la confusión que generan algunas vías, la antigüedad de sus vehículos o sus especiales dificultades para ver de noche.

Así lo explica el presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial), Luis Montoro, que cita distintos estudios en los que pone de manifiesto que nos encontramos ante un tema «complejo» donde no hay una solución, sino múltiples y de distintos ámbitos. El debate sobre la seguridad de los mayores al volante se ha reabierto a raíz del accidente ocurrido en la A-7 a la altura de Rotglà i Corberà (Valencia), en el que un conductor de 87 años circuló en sentido contrario hasta colisionar con otro vehículo, y que se saldó con cinco fallecidos.

El experto señala que en general la accidentalidad de los mayores se produce por una pérdida de las capacidades psicofísicas, a lo que se añade «un desconocimiento importante de la normativa y los riesgos».

Montoro, catedrático de Seguridad Vial en la Universitat de València, explica que los mayores de 65 años, son los conductores considerados de riesgo.

Pretender reducir los accidentes de mayores es «una ingenuidad»