sábado 8/5/21

«Ya hay pruebas científicas de los daños, no hacen falta más sondeos»

El estudio hidrogeológico del área de influencia de los túneles de Pajares, encargado por Adif, ya analizó entre abril de 2017 y el mismo mes de 2019 las mediciones de caudales y niveles piezométricos de 125 manantiales, 146 puntos de cauces, que conforman 70 secciones de aforo diferenciales, y 11 sondeos. Los afectados insisten en que, los informes revelan que en los dos últimos años la fuga de agua de acuíferos, fuentes, arroyos y manantiales de los pueblos de Villamanín y La Pola alcanzan los 319 litros por segundo. Y todo ello a pesar de las millonarias inversiones realizadas para impermeabilizar los túneles.

Por esto, tras la cadena de sondeos ya realizados, la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores no entiende cómo ahora Adif anuncia otros 24 en estos dos municipios. «Ya hay pruebas científicas suficientes para ver los daños que han sufrido estos recursos de agua y el impacto que han causado en ellos los trasvases», enfatiza González Antón. Cree que los nuevos sondeos responden a una maniobra de dilación por parte de Adif para retrasar la posible modificación de la DIA, «con el pretexto de que deben esperarse dos años más para ver los resultados».

Trabajo de campo

Adif ya cuenta con informes de daños en 125 manantiales, 146 puntos de cauce y 11 sondeos

Precisamente, el Miteco aguarda aún una serie de documentación que adeuda Adif para remitírsela a los afectados y que éstos puedan presentar las alegaciones a la DIA de 2002. «No tienen que gastar más dinero público, sino que lo que deben de hacer es buscar medidas de corrección para garantizar en estas zonas reservorios de agua». La petición de los afectados busca un proyecto de recuperación integral del Alto Bernesga.

La modificación de la DIA que persiguen tiene tres frentes: restaurar todos los manantiales para que los prados ahora secos en Villamanín puedan recuperar la actividad ganadera; garantizar el abastecimiento del agua a la población (caso de Paradilla) y rehabilitar la naturaleza afectada por su alto valor paisajístico, turístico y para el ocio activo.

«Ya hay pruebas científicas de los daños, no hacen falta más sondeos»