martes. 06.12.2022

Mi pueblo está en la azotea

Un equipo de arquitectos, urbanistas y una antropóloga desarrollan en Róterdam (Países Bajos) una innovadora idea para afrontar la escasez de vivienda y los problemas ambientales: edificar pequeños vecindarios en las azoteas de los edificios. Esta solución podría aplicarse en muchas ciudades, aseguran

 

 

León tiene una solución para los miles de metros cuadrados de azoteas sin uso. Los ‘pueblos o aldeas en las azoteas’ ('dakdorpen' en neerlandés, y “rooftop villages’, en inglés) son un concepto innovador en materia de diseño arquitectónico y de desarrollo urbano, ideado en los Países Bajos, que combina la creación de una vivienda sostenible con la evolución hacia una ciudad inteligente y más ecológica, según sus impulsores, el grupo Dakdorpen. 

Los pequeños conjuntos de viviendas instalados en la azoteas de los edificios pueden contribuir a resolver problemas como la crisis climática, la falta de vivienda urbana, la escasez de agua, las fuertes lluvias y el aumento del calor en las ciudades, según este grupo, compuesto por urbanistas, arquitectos, diseñadores, desarrolladores y la antropóloga Renée Rooijmans. 

El grupo Dakdorpen está investigando cómo hacer habitables las azoteas y las posibles soluciones arquitectónicas para este objetivo, comenzando por Róterdam, una ciudad que, según la cadena publica de comunicación neerlandesa VPRO (www.vpro.nl), tiene en conjunto más de dieciocho kilómetros cuadrados (km²) de techos planos.  

Los futuros “pueblos en la azotea” combinarán los techos planos cubiertos de vegetación natural, con pequeños grupos de casas compactas

Aunque el suelo en los Países Bajos está cada vez más poblado, los techos siguen siendo un territorio en gran parte inexplorado.

En todo el territorio del país, la superficie total de techos planos, rondaría los seiscientos kilómetros cuadrados, equivaliendo a la de algunas ciudades neerlandesas, según esta misma fuente. 

Estos pueblos elevados “contribuirán a solucionar varios desafíos urbanos y a la vez permitirán crear unos lugares habitables nuevos y emocionantes”, explican desde Dakdorpen (https://dakdorpen.nl), con sede en  Róterdam (oeste de los Países Bajos), donde se aplicará inicialmente este concepto.  

Reto urbano

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Países Bajos es pionero en este tipo de edificaciones. DARKORPEN

Señalan que las ciudades modernas, en constante crecimiento y donde cada vez más personas desean tener su hogar, enfrentan numerosos desafíos, que deben abordarse para poder garantizar que sigan siendo lugares atractivos para vivir durante las próximas décadas. 

Dos de esos retos son la gran cantidad de áreas impermeables, que causan problemas como la inundación de las alcantarillas, y la mayor temperatura ambiental de las áreas urbanas, que tienden a ser mucho más cálidas que las tierras rurales circundantes, según esta fuente.

Otros desafíos urbanos son la creciente demanda de movilidad de las personas, que a su vez conduce a la contaminación del aire, y la falta de vivienda en el centro de las ciudades, añaden. Para Dakdorpen, parte de la solución a estos problemas son los “techos verdes” o “green roofs”. 

Consisten en la cobertura parcial o total del techo de un edificio con vegetación, que crece en un sustrato de varias capas compuesto por un medio de cultivo (tierra u otros materiales), membranas impermeables y filtrantes, sistemas de irrigación y drenaje y barreras para contener las raíces.

Los ”techos verdes” limpian el aire, refrescan los edificios y las ciudades, proporcionan hábitats ecológicos y protegen el agua, pero desafortunadamente su implementación no está muy extendida debido a sus altos costos y a que no generan ganancias financieras directas, especialmente en el caso de los edificios existentes, lamentan desde Dakdorpen. ​

 Este grupo neerlandés aspira a ampliar el concepto de los ”techos verdes”, no solo reverdeciéndolos sino también reforzándolos, para poder incorporarles casas compactas y hacerlos habitables.

Esta opción podría cambiar el modelo de negocio de las remodelaciones de techos y hacer que la incorporación de “techos verdes” sea financieramente atractiva, según esta fuente.

Mediante los “pueblos en la azotea” (techos cubiertos de vegetación con casas compactas) crecerá la capacidad urbana de retener el agua, la ciudad se calentará menos y en su entorno aumentarán la  diversidad biológica y los hábitats para las especies, además de contribuir a limpiar el aire contaminado y proporcionar viviendas asequibles, aseguran. 

“Todo ello obteniendo un buen retorno económico del dinero invertido” enfatizan.

Techos verdes

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Uno de los primeros proyectos de techo verde en construcción. DARKORPEN

Este tipo de viviendas pueden instalarse en aquellas ciudades donde abundan los edificios con techos planos, como Róterdam, según explica a EFE el equipo de Dakdorpen. 

Esto es bastante común hoy en día, ya que muchas ciudades tienen distritos más modernos con edificios con techos planos los cuales actualmente solo están “tomando el sol”, sin que se les de otra utilidad, por lo que este concepto podría aplicarse en otros lugares del mundo, aseguran.

Sin embargo para llevar a la práctica ideas innovadoras de estas características, este grupo considera que no solo es necesaria la disponibilidad de espacios adecuados, sino sobre todo la colaboración pública y privada, sin la cual es muy complicado que avance, explican.

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Casa ‘Wikkelhouse’, una de las candidatas para formar parte del proyecto piloto de “pueblos en las azoteas”. DARKORPEN / YVONNE WITTE

Quizás lo más importante para poner en marcha este tipo de proyectos es que el gobierno local y los grandes propietarios y usuarios de bienes raíces apoyen con todos los medios posibles el objetivo de que una ciudad sea más ecológica, por medio de ayudas, permisos y exenciones, así como con el aporte de información y conocimientos, recalca Dakdorpen.

El primer paso de los impulsores de este proyecto consiste en crear en Róterdam un primer prototipo de ‘pueblo en la azotea’ y a partir de allí aumentar la escala del emprendimiento, desarrollando cientos de techos verdes y habitables, haciendo que florezcan en la ciudad y de manera sostenible, tanto la naturaleza como las ganancias, según proponen.

Mi pueblo está en la azotea
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