martes. 28.06.2022
                      ramiro
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El presidente de Meliá Castilla, Andrés Martín de Paz, puso el acento en «el impacto» que la actividad turística causa en el entorno «como generador de riqueza, potenciando empleo y el consumo local». Lo que se ha traducido en una tendencia de elegir el destino teniendo en cuenta la repercusión valiosa que representa para las comunidades locales anfitrionas, «lo que se denomina impacto positivo de los eventos, su legado».

Martín compartió los principios que han marcado su experiencia personal, «la cultura del esfuerzo, la atención al detalle, el reconocimiento y el agradecimiento, la curiosidad y las expectativas económicas». Afirmó que el «dinero como primer objetivo a la corta puede ser un tsunami que arrase con todo. Hay que dejar espacio y energía para la creación y para hacer las cosas bien, lo que sin duda generará los ingresos esperados del negocio».

Entiende que cualquier destino que quiera destacar en el sector turístico debe tener suficiente dotación de plazas hoteleras e incidió en que junto con los perfiles tradicionales, cada vez cobran mayor relevancia los viajeros Silver y la Generación Z. Los primeros son los que poseen gran disponibilidad para viajar en cualquier época de el año y pueden alargar los viajes en destino. Se muestran interesados en desplazamientos sostenibles y de naturaleza, de agroturismo, enología y aventura.Los segundos, nacidos a finales de los 90, miran más el precio y el tiempo pero éstan comprometidos con la sostenibilidad y la digitalización.«Por todo ello, los hoteles son parte importante en el desarrollo de los destinos», indicó. Martín reivindica la especialización de la oferta hotelera por la heterogeneidad y amplitud de los potenciales mercados y puso de ejemplo el caso de Meliá Castilla, un hotel de cuatro estrellas que conoce bien como presidente con 1.000 habitaciones, que durante años fue el más grande Europa. En temporada alta se especializa el clientes corporativos de congresos y convenciones, mientras en temporada baja aloja a equipos deportivos, tour operadores, familias, clientes individuales y de aerolíneas. De ahí que ofrezca atributos específicos para cada uno de los viajeros a los que se dirige.Como regla general, «cuanto mayor es el número de intermediarios la distribución del producto suele ser más intensiva, menos diferenciada, especializada y exclusiva», señaló.Por el contrario, los productos con mayor especialización suelen «tener canales más exclusivos y una interesante agenda sociocultural y de ocio junto con su patrimonio pueden unirse a las propuestas hoteleras empaquetando espectáculos teatrales, musicales, deportivos o gastronómicos».Cree que la hospitalidad es otro factor importante para configurar la imagen de destino en la mente de turistas, con la calidad del servicio y la profesionalidad del equipo humano por delante, porque «da vida a los hoteles para construir un recuerdo inolvidable en sus clientes». También se refirió a la evolución que ha experimentado la forma de fidelizar a los usuarios, que ha pasado de ser individual a convertir a los propios clientes en prescriptores a través de las redes sociales. De ahí la importancia que han cobrado los comentarios en webs especializadas de viajes.

«Hay que dejar energía para hacer las cosas bien y repercutirá en el negocio»