viernes 3/12/21

Los conocidos como vehículos zombi suponen un peligro para la seguridad del tráfico, entre otros motivos porque no tienen el seguro obligatorio en vigor; además no pasan la ITV, por lo que su estado de mantenimiento es una incógnita e, igualmente, representan un riesgo para el resto de los conductores; también, por supuesto, para sus propios ocupantes cuando circulen o en caso de accidente. Y a la hora de supervisar las emisiones contaminantes a la atmósfera, los vehículos zombis tampoco pueden ser controlados, con el consiguiente efecto en su entorno medioambiental. Las multas a las que se enfrentan, en caso de ser parados en un control, por utilizar un vehículo sin la preceptiva ITV, 200 euros; si tampoco presenta el seguro en regla, crecerá hasta los 2.500 y la situación de baja sumará otros 500 euros.

¿Por qué la DGT los acorrala?