lunes 6/12/21
Investigación en el Ejército de Tierra

«¿Quién se pega una paliza a sí mismo antes de ahorcarse?»

Un juzgado de Jaca archiva el caso del suicidio de un militar leonés en la Escuela de Montaña cuyo cadáver apareció en su cuarto lleno de moratones
JESÚS F. SALVADORES
JESÚS F. SALVADORES

Luis mandó un hijo al Ejército de Tierra y le devolvieron un féretro y un drama para toda la vida. «Tenían una prisa terrible por incinerarlo y se lo prohibí en cuanto me planté en Jaca». La autoridad judicial da por archivado el caso porque entiende que no hay posibilidad, cuatro años después, de conseguir evidencias en los restos mortales de su hijo que determinen que como sostiene su familia, no se trató de un suicidio: «Tenía el cuerpo lleno de moratones. ¿Quién se pega una paliza a sí mismo antes de ahorcarse?, se pregunta entre lágrimas. «Nos había dicho la semana antes que le habían amenazado, que iba a salir del cuartel con los pies por delante. Y así fue».

Los hechos ocurrieron el 5 de mayo de 2016. Luis Díaz Santos, un leonés de 34 años, natural de Boñar y miembro de la plantilla de cabos del Ejército de Tierra de la Escuela de Montaña en el Cuartel de San Bernardo en Jaca (Huesca), apareció muerto en su habitación del acuartelamiento, donde residía a la espera de alquilar un piso.

El Grupo de Policía Científica de la Comisaría de Policía Nacional de Jaca reconoce en su informe fotográfico que el cadáver presentaba heridas de días anteriores «porque aparecen costras». También señala que los objetos personales del finado estaban en orden. «Me quieren hacer creer que se suicidó porque suspendió la prueba de ascenso a Cabo Primero. Unos días después de su muerte le llegó la notificación de que había aprobado».

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Jaca dictó el 20 de julio de 2016 auto de archivo de las diligencias abiertas. Considera que hay «datos suficientes para determinar los hechos pero no para conocer la identidad de los autores».

Los resultados de la autopsia evidencian la presencia de alcohol y cocaína en el cadáver del fallecido. El estudio de las conversaciones de su whatsapp se desestima por ser irrelevantes la mayoría de sus conversaciones para justificar un suicidio. La Policía Nacional lo atribuye en su informe a un proceso depresivo derivado de problemas económicos de su familia que se agravaron con la ruptura de la relación sentimental que mantenía con su novia. Hace mención el análisis de lo sucedido a la posibilidad de que el joven mantuviera una relación sentimental paralela con la esposa de un capitán de su compañía: «Se enamoró de la persona equivocada», expresó a este periódico su padre. En el informe de conclusiones se hace constar que en una conversación con su hermano «experimentaba sentimientos» hacia la esposa del oficial militar «si bien durante las conversaciones entre estas dos personas no se ha identificado ninguna expresión que ponga de manifiesto de manera fehaciente que estos sentimientos eran correspondidos». «La esperaré en esta vida y en la otra», aseguró el joven en un mensaje.

Otra de las particularidades del asunto radica en el hecho de que en un lapso de tiempo bastante cercano al del caso del militar leonés se produjeron al menos dos suicidios más. Consultado el abogado de la familia, no hubo respuesta: «Tengo expresamente prohibido por el Juzgado Militar facilitar información respecto a este caso o expresar mis opiniones».

El caso llegó al Congreso de los Diputados. La familia de la víctima se entrevistó con Zaida Cantero, diputada del PSOE por Madrid conocida por haber denunciado casos de acoso cuando estaba en el Ejército. «Nos ha dicho que un tema de estos en un sitio como ese es muy difícil de sacar adelante. Hay una serie de hechos que habría que demostrar con la autopsia y tantos años después es muy difícil», aseguró el padre.

Las llaves de la camareta en la que apareció el cadáver estaban puestas por dentro y con la cerradura vuelta completamente «con lo que nadie podía acceder al interior de la misma si no era fracturando la puerta de manera violenta». El progenitor del fallecido se pregunta cómo es posible que el cadáver presentara magulladuras en las manos y hematomas en la parte posterior de los muslos «cuando era una persona muy experimentada en la montaña y no se hacía heridas de ese tipo en las maniobras». Llama también la atención a la familia «la rapidez con la que se hizo el levantamiento del cadáver y la autopsia, puesto que a las 15.00 horas ya estaba la capilla ardiente para su velatorio en Jaca».

El juzgado justifica la existencia de llamadas realizadas desde el móvil del fallecido post mortem en el hecho de que los compañeros que hallaron el cuerpo lo utilizaron, aunque no se detalla con qué fines. El informe psicológico periódico que se le había realizado por última vez evaluaba con un 9,6 su estado de ánimo, 9,4 su estabilidad emocional, 9,8 el contacto con la realidad y bajaba a un 5,2 su sinceridad.

«Existe un denominador común en todas las conversaciones estudiadas entre Luis y su entorno más cercano y es la preocupación que muestran todos hacia este, interesándose por que el mismo no pase demasiado tiempo solo y animándole constantemente. Esto pudiera indicar que las personas que más le conocían podrían saber que se encontraba anímicamente afectado por los hechos», dice el informe. «Es imposible», asegura el padre, tenía planes de futuro y cuando uno va a hacer eso, no tiene expectativas de ese estilo».

«¿Quién se pega una paliza a sí mismo antes de ahorcarse?»