miércoles 21/10/20
Cartas que nunca llegaron

Raquel busca a Gregoria

Relato desesperado de una mujer que lleva una vida siguiendo el rastro a su madre biológica; ahora sabe que es de León .

«Me llamo Raquel, soy de sangre leonesa y busco a mi madre biológica». Es el encabezamiento de un desesperado email que aparece en más de 200 páginas de Internet de pueblos de León. Lo firma Raquel González Meana, una mujer afincada en Asturias que lleva una vida buscando a su madre biológica. La suya no es la historia de cualquier adopción. Está encontrando todos los impedimentos imaginables para conocer su verdadera identidad y los pocos datos que ha logrado arrancar a las instituciones del Principado le hacen pensar en una adopción turbia: en su partida no aparece ni la fecha ni el lugar de nacimiento, y mucho menos de quién es hija. Años de investigaciones por su cuenta le han valido para saber que sus apellidos originales eran Hernández García y que nació el 1 de septiembre de 1967 en el Hospital General de Oviedo. Las últimas noticias que le han llegado es que su madre biológica se llama Gregoria (Goya, Goyita), que residía en un pueblo de León y que habría nacido en 1951, por lo que en la actualidad tendría 60 años de edad. «Hasta que no me diga a la cara que no quiere saber nada de mí, no voy a parar», repite Raquel con marcado acento asturiano. La fiscalía, en base a un cuestionable informe de la Consejería de Bienestar Social del Principado, archivó su caso como el de un posible bebé robado. Raquel siempre vio a sus padres muy mayores. A los diez años, los comentarios malvados de sus compañeros de clase le hicieron pensar por primera vez que era adoptada. «Se lo pregunté, me dijeron que sí y ahí quedó todo, nunca más se habló del asunto». Ambos ya han fallecido. Fue tal su hermetismo que no queda ni rastro del pasado original de esta niña que fue adoptada a los 22 días de nacer.

Volver 50 años atrás. Contextualizar esta historia significa volver al ambiente rural del León de los años 60. Gregoria se quedó embarazada a los 16 años. No tenía madre. Dicen que fue su padre quien la acompañó a Oviedo y la dejó en manos del Hogar Infantil, que se hacía cargo de este tipo de maternidades. Pero el caso de Goya fue especial desde el principio. Según relata Raquel, a su madre la apartaron antes de dar a luz en una pensión de Oviedo. Las asistentes sociales apuntaban entonces en un «libro de permanencias» todas las entrevistas que mantenían con las madres antes y después de dar a luz. En él consta la entrevista con una madre que había parido el mismo día que nació Raquel. Esta pista le ha servido para solicitar a las actuales trabajadoras sociales del Principado la búsqueda de su madre. Primero le dijeron que no existía constancia de que hubiese vínculo materno-filial y, después de amenazar con denuncias por parte de su abogada, Clara Antuña, ha recibido informaciones que le acercan cada vez más al paradero de su madre. Actualmente lleva esperando dos meses desde que las trabajadoras de la Consejería de Bienestar Social de Asturias le prometieron solicitar al Instituto Nacional de Estadística, órgano con los registros de todos los ciudadanos censados, la dirección de Gregoria.

Lo que en otros casos suele llevar ocho días de trámites como máximo, en éste van pasando las semanas sin que existan nuevas noticias para Raquel. No al contrario, pero un hijo adoptivo tiene reconocido el derecho a conocer la identidad de su familia biológica. «Y yo quiero ejercer ese derecho, entre otras cosas porque me gustaría dar respuesta a ciertas enfermedades que padezco», especifica.

Su historia en Internet. Desde que empezó a colgar su historia en las web más visitadas de los pueblos de León, ha recibido respuestas de todo tipo, pero ninguna certera. Se han puesto en contacto con ella niños robados y le explican que los asistentes sociales tienen la obligación de ponerse en contacto con su madre, informarle de que la busca una hija biológica y mediar para que se produzca un encuentro voluntario. «Hasta que aparezca un expediente de adopción o mi propia madre me diga que no me robaron yo no sé de dónde vengo».

Dudosa atención. Le han negado hasta en dos ocasiones que nació en el Hospital de Oviedo y ahora se confirma que fue así. También ha salido a la luz en todo este proceso que Gregoria estuvo en peligro de muerte durante el parto y que dio a luz por cesárea a una niña de 3.420 gramos. La Fiscalía del Principado de Asturias, que en septiembre de este año no encontró pruebas para abrir diligencias por la posible existencia de una supuesta red de compraventa de recién nacidos, ha prometido personalmente a Raquel revisar el expediente que deriva de la antigua Residencia Provincial de Niños de Oviedo. Su director de entonces dejaba constancia por escrito qu el día 2 de septiembre de 1967, ingresó por portería una niña nacida en Oviedo un día antes y bautizada en el cabildo de la maternidad. Ese mismo día, otra recién nacida era enterrada en Oviedo. El correo electrónico de Raquel es [email protected] Cualquiera que conozca la historia puede llamar a este periódico para facilitarle el teléfono de la afectada.

Raquel busca a Gregoria