viernes. 07.10.2022

Hay un abismo de lo que promovía León Alta Velocidad 2003 a lo que resultó en torno al tren en León. Más allá del repertorio de objetivos que enseguida contagió de celebridad, la sociedad extendió un recurso de primer orden para genera noticias y novedades en torno al León del futuro que nunca llegó a hacerse realidad. Más pompa que cemento, más diseño que inversión, para interpretar en entorno de la estación de ferrocarril se popularizaron terminos como nueva centralidad; bypass, permeabilidad y movilidad; rascacielos, viviendas por miles levantadas y financiadas gracias a la permuta y recalificación de terrenos, que hoy siguen en el mismo sitio, aunque con una actividad decrépita. El relato concreto sobre la estación de ferrocarril resume con detalle la realidad paralela que generó este dinamismo: un parquin subterráneo con 1.500 plazas; con otras 400 plazas más apegadas a la fachada del edificio; ocho nuevos viales, tres peatonales. De aquello se salvó la prolongación de Ordoño II, que aún tiene pendientes flecos contenciosos entre algunas de las administraciones que integraron León Alta Velocidad, la sociedad que iba a cambiar la ciudad a base de levantar viviendas que soportarían el coste de la reforma. El traslado de los talleres de Renfe a Torneros es otro de los episodios clarificantes del futuro de León.

Rascacielos, viviendas y talleres ferroviarios en Torneros
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