sábado. 04.02.2023

La intención de las cartas era «la de aumentar el número de adeptos o afines con la citada organización terrorista». Por eso, la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional no ve bien que en relación con las pintadas se considere que no son un medio apto para poder captar a nadie, y que el programa de patio se repute como una reivindicación en el plano penitenciario», señala la Audiencia.

Sin embargo, se recoge una carta de fecha 28-4-2018, de un recluso de Zuera (Zaragoza) que figura en español y se remite a un interno de Villahierro no conocido hasta entonces como seguidor de estas doctrinas. El remitente le habla sobre la paciencia que deben tener ante la dificultad; le pide que se mantenga fuerte en su religión y en su fe, que haga deporte y que se aferre a su Sunna todo lo que pueda.

Habla sobre el juicio que hubo en Madrid y lo tacha de puro teatro para parecer que son los buenos y los justos.

Le dice que deben estar orgullosos por el motivo por el cual están en prisión, y llega a decir que ellos no están en prisión por robar, matar o violar, etc.

También manda un fuerte abrazo para otro recluso y a cualquier hermano muahid (aliado), que profese la unicidad de Alá en las instalaciones de Villahierro.

Para la Sala, existe contradicción en los hechos probados y estas consideraciones la hacen aún más evidente. No es posible conciliar lo que el tribunal hace constar en los párrafos iniciales y finales con lo que figura en los apartados en los que individualiza el comportamiento de cada acusado.

El Tribunal explica que un recurso de apelación como el analizado, cuando se trata de una sentencia absolutoria no permite que la Sala de Apelación rehaga los hechos probados, «buscando cual podría ser la versión que correspondería a lo que el tribunal de instancia pretendía estimar probado, porque ello excede de los márgenes de este recurso.

Solo el tribunal que dictó la sentencia puede llevar a cabo esa labor corrigiendo las contradicciones, que se aprecian en la redacción de los hechos probados», aclara.

La redacción inicial cree que hacer pintadas en el patio no sirve para captar más adeptos
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