domingo. 29.01.2023

La vida da muchas vueltas. Tantas que a veces coloca a las personas en lugares inesperados. Antonio Álvarez Fernández, hijo del concejal exiliado y fundador de Mármoles Coque, fue entregado al delegado de orden público tras sobreseerse su consejo de guerra por auxilio a la rebelión. No corrieron la misma suerte los otros tres compañeros, dos de ellos ejecutados y uno condenado a prisión perpetua. Se les acusó de haber conducido «a los revolucionarios rojos en automóvil arengando a las masas en revuelta por los pueblos de Mansilla de las Mulas, La Magdalena y Cistierna», según el expediente que obra en el archivo de Aerle.

El 2 de noviembre de 1936 Coque pasó de San Marcos, donde ingresó en agosto, a la prisión provincial. Según su hijo, pasó varios años en la cárcel. Ironías del destino fue Antonio el que talló y colocó el monumento a los caídos del band levantado en el cementerio de León en la posguerra.

La familia de Emilio Zapico Arriola, secuestrado y asesinado por un grupo de huídos, también le encargó el panteón. Antonio padre le contaba a sus hijos de cuándo trabajó con el abuelo Coque en la finca de La Mata del Moral de Álvarez Carballo: «Hacían jornadas de sol a sol, pusieron todas las piedras alrededor de la finca de vedado de caza», recuerda.

El represaliado que talló el monumento de los ‘caídos’ en León
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