sábado 23/10/21
Sucesos

Rompe la nariz al conductor de ambulancias con el que había mantenido una discusión

El sospechoso tenía antecedentes penales por otro anterior delito de lesiones

Un joven mayor de edad y con antecedentes penales por un delito de lesiones se expone a una pena de dos años y medio de prisión, acusado de un supuesto delito de lesiones tras una discusión que mantuvo con el conductor de una ambulancia.

Los hechos ocurrieron el 8 de julio de 2019. Sobre las 14.30 horas, el sospechoso iba conduciendo un vehículo a motor por la ronda sita en la avenida del Alcalde Miguel Castaño y comenzó a discutir con el conductor de la ambulancia por una incidencia relacionada con el tráfico.

Posteriormente el acusado se bajó de su vehículo dirigiéndose al conductor, le dio varios puñetazos en la cara y le causó una contusión en la región malar, una fractura en los huesos propios, una fractura de la parte anterior del tabique nasal, una contusión en el ojo izquierdo con afectación retiniana y úlcera corneal para cuya sanación había precisado tratamiento médico necesario y posterior a la primera asistencia facultativa, tardando en curar 52 días de los cuales ocho fueron de perjuicio básico y 42 de perjuicio moderado.

El fiscal considera los hechos un delito de lesiones con la agravante de reincidencia por el que solicita una pena de dos años y medio de prisión, además de una orden de alejamiento a no menos de 200 metros durante un periodo de tres años y medio.

También se le impone una indemnización de 2.508 euros a los que se sumarán los intereses legales.

Estafa empresarial

Por otra parte, dos empresarios se enfrentan a penas de dos años y medio de prisión acusados de sendos delitos de estafa por aceptar encargos para la empresa de aluminios que regentaban, a sabiendas de que la compañía estaba en quiebra.

En el año 2016 los dos familiares estaban dedicándose al negocio de la fabricación e instalación de ventanas. Sin embargo, las deudas que se iban generando impedían el desarrollo de la actividad pese a lo cual ambos acusados en el desarrollo de la actividad comercial siguieron aceptando pedidos y solicitaron a diversos clientes entregas de dinero a cuenta, a pesar de que sabían que no podían hacer frente a los encargos que quedaban diferentes excusas a dichos clientes al tiempo que solicitaban nuevas entregas a cuenta hasta que a mediados de 2017 cerraron la tienda y la nave.

Tres víctimas de sus actuaciones entregaron a cuenta cantidades por valor de 6.500 euros, que no sirvieron ni para que se cumplieran los trabajos encargados ni para que se les devolviera el dinero. Reclaman la indemnización correspondiente con sus intereses.

Rompe la nariz al conductor de ambulancias con el que había mantenido una discusión
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