domingo. 04.12.2022

San Marcos perderá a casi la mitad de su plantilla si no se ejecuta ya la segunda fase

La reapertura con 52 habitaciones condena al Hostal a la merma aguda de actividad frente a su oferta previa al cierre .
Vista de la fachada norte del edificio de San Marcos. RAMIRO
Vista de la fachada norte del edificio de San Marcos. RAMIRO

San Marcos era el 25% del potencial turístico de León hasta que cerró las puertas en diciembre de 2017, cuando emprendió una reforma de incierto final por el vacío que acompaña a la segunda fase.

La plantilla asume la peor de la situaciones posibles ante el retraso de los trámites que deben preceder a la construcción de un edificio que ha de albergar 130 habitaciones; el complemento a la reforma que ahora se lleva a cabo en la zona histórica, y necesario para devolver a este centro a las cotas de excelencia que lo convirtieron en referencia d ella oferta turística de la ciudad y la provincia leonesa, además de la propia red de Paradores. Sin la segunda fase, imposible ya de aparejar con la reapertura, habrá una pérdida de actividad inevitable, proporcionada a la resta de oferta que podrá gestionar el hostal, correspondiente a medio centenar de habitaciones y sin estructura para el repertorio de convenciones y eventos que hasta hace dos años aportaba con sus trece salones. Si la ratio de masa laboral y servicios en la red de Paradores alcanza una media de un empleado por habitación, en los establecimientos catalogados con el máximo reconocimiento, cinco estrellas o gran lujo, parece inevitable que la plantilla de San Marcos, con 85 trabajadores fijos, se verá abocada a un ajuste después de que el hostal leonés vuelva a abrir.

Proporcional, también, al número de habitaciones disponibles. «Y eso es lo que tratamos de evitar a toda costa desde que nos dimos cuenta de que el avance de la segunda fase no iba por el buen camino», recuerda Javier García, presidente del comité de empresa del Parador de San Marcos, cuando el horizonte de la merma del hotel resulta ya indiscutible. «La dirección de Paradores lo único que reconoce es que lo último es tocar la plantilla», revela sobre las intenciones de los ejecutivos; pero al tiempo, los interlocutores deslizan que Paradores es una red de 94 centros. Los traslados. La pérdida, al fin, de actividad laboral y negocio económico en León. «Falta el núcleo, la parte esencial, que debe aportar la segunda fase», reclama García, representante de unos trabajadores que han llamado a multitud de despachos en los últimos meses. Despachos políticos. Otro mar de incertidumbre que no acompaña el deseo de volver a ver San Marcos como el motor del turismo leonés, sus dos centenares de habitaciones de alojamiento en un entorno inigualable, más de una docena de salones; estructura hotelera a la altura de los tiempos. La indefinición en el Gobierno agita la inseguridad al frente de Paradores, con el presidente también en situación de eventual; en la gestión de la propia red, con la reciente dimisión de la responsable de recursos humanos, interlocutora directa con la plantilla del Hostal. «Estamos a la espera de solicitar una entrevista con el alcalde, para buscar apoyos en nuestra reivindicación», avanza García sobre la batería de acciones que perfilan para el final del verano.

Paliar el desastre

Todo esfuerzo puede ya resultar escaso para compensar el origen del descalabro que supone que el proyecto de la segunda fase no se presentara cuando se inició la obra. En ese sentido, el único auxilio se encuentra en el acuerdo de gobierno de UPL y PSOE (punto 18) que fija sobre el Parador: Se finalizará la primera fase de la rehabilitación del Parador y se terminará el proyecto de ejecución de la segunda fase del Parador de León a lo largo del primer semestre de 2020.

«Tuvimos una reunión semanas atrás con la UPL, y la verdad es que se mostraron interesados en el asunto y dispuestos a ayudar en todo lo que estaba a su alcance; es de agradecer», destaca el representante laboral.

La plantilla está en situación de espera; a las novedades que acontezcan con la primera fase; en la que, oficiosamente, se manejan datos de retrasos de tres meses (las obras deberías entregarse el 26 de septiembre y hay un runrún incesante sobre que este trámite no se va a llevar a cabo hasta el 31 de diciembre). A tiempo, en todo caso, de llegar a marzo de 2020 según dispone el calendario de la reforma: la reapertura de San Marcos. Con 52 habitaciones; 130 menos de las que serían necesarias para celebrar la reinauguración.

San Marcos perderá a casi la mitad de su plantilla si no se ejecuta ya la segunda fase
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