sábado. 04.02.2023

José Manuel González Fernández tiene 28 años y es uno de los casos que reflejan la imposibilidad de los jóvenes leoneses a desplegar sus alas y conseguir su independencia. Ha estudiado hasta la ESO y tiene varios cursos, pero el último trabajo lo consiguió el pasado verano en un pueblo de Cantabria. «Trabajé durante dos meses jornada y media diaria y desde entonces nada», explica. Vive con su madre y dedica lo poco que tiene a sufragar los gastos del hogar. Con ellos, hasta hace poco, también vivía su hermana, que con 32 años ya ha conseguido dar el paso e independizarse. «No me siento mal por vivir en casa con mi madre, me siento peor por no poder hacer nada con mi vida», comenta, mientras explica que muchos de sus amigos ya han conseguido irse a vivir solos.

El mercado laboral, con la precariedad y la inestabilidad, es para este joven leonés el principal impedimento para echar a volar: «Los jóvenes tardan más en emanciparse porque ahora no hay dinero para que nos vayamos a vivir solos». Él no tiene miedo ni reparos a hacer las maletas e irse a cualquier lugar en el que le salga un trabajo y de momento dedica su tiempo a hacer las cosas del hogar y a buscar un trabajo. «Es el mejor planchador del mundo», reconoce su madre, Nieves González, quien califica la situación actual como «muy mala» y considera «normal» que por este motivo su hijo tenga que seguir con ella.

«Los jóvenes tenemos que apoyarnos y necesitamos formación más actual, en función de lo que demanda el mercado», concreta José Manuel.

«Se tarda más en vivir solo porque ahora no hay dinero para poder salir»
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