jueves 5/8/21

Secuencias genéticas o la colección de cepas, entre los avales del centro

Durante más de 30 años de intenso trabajo, Inbiotec ha logrado hacerse un hueco en el mundo de la ciencia. Entre sus punteros equipos y procesos, la tecnología de edición genética, por el que el año pasado se entregó el premio Nobel de Química a Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna —aunque no se reconoció el trabajo del murciano Francis Mojica, quien descubrió el mecanismo— y por el que, como explica didácticamente el director del Inbiotec, Carlos Barreiro, los científicos pueden «cambiar las letras de los genomas de forma dirigida y controlada», lo que permite «corregir errores en la secuencia genética para curar enfermedades». Todo este proceso se aplica en Inbiotec con bacterias y hongos y permite el desarrollo, por ejemplo, de antibióticos. Es lo que se conoce como Crispr y que marca el camino «de la medicina del futuro».

Otro de los avales de Inbiotec, uno de los ganchos a los que pueden agarrarse los interesados en conseguir que el instituto salga a flote, es todo lo acumulado durante estos 30 años, entre los que se encuentra una amplia colección de cepas —de suelos, metales o maderas— que suma más de dos mil microorganismos. «Todos ellos están ordenados, caracterizados, muchos con los genomas secuenciados y etiquetados», como precisa Carlos Barreiro, lo que le da un alto valor a la colección.

Pero Inbiotec va más allá. Además de la investigación pura y dura, ofrece sus servicios a las empresas del entorno: transferencia del conocimiento. Entre estos servicios, desde el instituto de investigación se ofrece la posibilidad de analizar, «para poder sacar rendimiento», a la secuenciación de genomas, es decir, «traducir, leer los datos crudos», para aportar la interpretación. De este modo, toda esta información puede emplearse para el desarrollo de inmunodepresores o de antibióticos, de forma que atiende así las demandas del polo biofarmacéutico de la capital leonesa, además de posibilitar el desarrollo de soluciones de base biológica.

Secuencias genéticas o la colección de cepas, entre los avales del centro
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