jueves 15/4/21

«La sentencia sobre Unicaja deja claro que el proceso de segregación está lleno de sombras»

—El ejercicio de 2020 se ha volcado en la optimización patrimonial y la definición de los objetivos de Fundos, pero la demanda a Unicaja por la propiedad de las obras de arte ha marcado la actualidad.

—La sentencia, obviamente, dista mucho de lo que deseábamos, pero supone cerrar un capítulo en nuestra historia. Un capítulo lleno de claroscuros con el que se completa todo ese intrincado proceso de transformación de la caja en una fundación, el paso de ser fundación bancaria a ordinaria y el paso en el que la fundación se dota de estatutos y actividad, de una personalidad propia y diferenciada de lo que en su momento fue la Obra Social de Caja España. La sentencia cierra todo ese proceso un tanto gris de la fundación; y da paso a una etapa en la que nos enfrentamos al reto de descubrir cuál ha de ser su aportación al impulso del desarrollo de Castilla y León.

—¿Cambia esa sentencia su convencimiento de que el espíritu de la segregación del banco y la obra social de Caja España era muy distinto al actual?

—La decisión judicial de no estimar nuestras aspiraciones entendemos que obedece a la complejidad del proceso, a la dilatación en el tiempo desde que ocurren los hechos y se interpone la demanda. Así que la interpretamos de una forma más compleja. Creemos que la fundación hizo lo que debía presentándola, y aunque el juez no estimó nuestras pretensiones, lo ocurrido está lleno de sombras. Es indudable que el proceso de segregación, aún siendo legal, está muy lejos de la filosofía de la Ley de Cajas y Fundaciones Bancarias. Asumimos la decisión, y creemos que ha servido para poner de manifiesto un procedimiento que quizá no se hizo con la transparencia, la pulcritud y la corrección debidas.

—En todo caso, la decisión permite mirar al futuro y saber exactamente con qué se cuenta.

—Ahora hay que iniciar otro proceso también complicado, el de una separación efectiva de los patrimonios de la fundación y del banco. La fundación tiene activos que están incorporados a estructuras arquitectónicas del banco, como vidrieras, rejerías, elementos decorativos,... Eso va a exigir un gran esfuerzo técnico. También hay muchas obras de arte aún pendientes de recuperar. Y tenemos que abandonar la oficina de Santo Domingo, donde está el archivo y el Monte de Piedad. Estamos llevando a cabo un plan de reordenación patrimonial para enajenar activos no estratégicos por una parte, y por otra adquirir activos que son necesarios, porque nuestro patrimonio tiene muchos elementos que no sirven a nuestros fines sociales, y otros que necesitamos para esta función y no tenemos.

—¿En qué fase está la recuperación de las obras de arte que sí son de Fundos?

—Hay unas 1.700 obras que han sido recuperadas, y quedan aproximadamente 2.000 pendientes. Un proceso que tampoco está resultando fácil. El resto ya estaban en dependencias de la fundación.

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