miércoles. 29.06.2022

La siempre leal ciudad de León

Más de 240 civiles juran lealtad a la bandera de España en una emotiva parada militar que cerró los actos de las Fuerzas Armadas y estrenó escenario ante la Catedral
                      Una mujer en el acto de jura de bandera, en el mediodía de ayer en la plaza de la catedral. FERNANDO OTERO
Una mujer en el acto de jura de bandera, en el mediodía de ayer en la plaza de la catedral. FERNANDO OTERO

Marcha solemne de desfile y campanadas del mediodía en la torre de la Catedral de León. Los tañidos se empaquetan a ritmo de corneta, al toque de oración y recuerdo por los caídos, la Muerte no es el final, que viene a encumbrar todas las expresiones emotivas de las paradas militares. Esta de ayer, de jura de bandera civil, cerró los actos conmemorativos del día de las Fuerzas Armadas. Una hora de honores. El ejército y la sociedad a la que sirve. El ejército de Tierra, con unidades del regimiento de artillería de Campaña, número 63, con sede acuartelamiento en Astorga, y la ciudad de León, leal a la Constitución y a la Bandera de España.

El acto convocó un gentío en las mañanas abrasadoras de final de mayo, con una muchedumbre repartida en los graderíos colocados para la ocasión o asomada a los balcones y a las vallas del recinto de seguridad de la plaza de la Catedral para escoltar el paso acompasado de la tropa, de gala, al estandarte del regimiento artillero encargado de poner en escena eso que representa valores de honor y lealtad, que tienen una redacción más prosaica en la orden 2004 del Ministerio de Defensa: Para manifestar su compromiso con España, prestando el juramento o promesa ante la Bandera.

Doscientos cuarenta leoneses asintieron en este juramento, que les tomó el general del Mando de Artillería de Campaña, Vicente Torres Vázquez, que implica lealtad en cadena; a la Constitución, al Estado, al Rey, y la entrega de su vida por España.

Pueblo, ejército, estado y bandera. Esa es la historia. El general de brigada Torres Vázquez sintetizó los términos en un discurso de halago a León, de referencias a las raíces que ahondan en las tradiciones y en el legado de esta dedicación de servicio que pasa de generación en generación. «Una bandera que desde 1785 con el reinado de Carlos III, nos une y a la que se hace referencia en la constitución como un símbolo del estado, con su escudo y el himno nacional. Una bandera custodiada en su modalidad de estandarte por los regimientos de artillería».

De aquel ayer secular a este hoy de desfiles militares captados por teléfonos smart, mientras las unidades serpenteaban en formación por los aledaños de la Catedral entre ovaciones y aplausos. «Los hombres y mujeres artilleros, que hoy forman en esta plaza y que siguen dando todo por España y por los españoles». Palabras también para los jurandos. «Hoy, junto a vosotros también están vuestras familias, vuestros amigos, hombres y mujeres de esta ciudad de León, visitantes que tal vez sean peregrinos que saben de la dureza del Camino y que conocen la entrega y el esfuerzo. Sentiros orgullosos del ejemplo que dais, ejemplo de entrega y amor a España», amplió el generan jefe del mando de Artillería de Campaña. Y vuelta a la correa de transmisión de los deberes y obligaciones que une a los civiles con su Ejército, el reconocimiento de los soldados «aquí formados hacia vosotros, hacia el compromiso adquirido con España al besar su bandera; la de todos los españoles».

A la una de la tarde, las campanas de la Catedral repicaron el paso solemne del desfile artillero.

La siempre leal ciudad de León