martes. 04.10.2022

El repunte de la inflación hasta el 5,4% en octubre tiene una derivada negativa más allá de la propia subida de los precios. Conocido como el impuesto de los pobres, esta escalada que parece que no va a ser tan transitoria como en un principio esperaban los bancos centrales, está dejando sin efecto la subida salarial pactada por convenio que, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, se incrementó un 1,55% de media hasta el décimo mes del año.

Aunque la cifra supera el crecimiento del 1,46% del mes anterior, se sitúa cada vez más lejos del IPC. Es decir, los trabajadores siguen perdiendo poder de compra. Este incremento salarial está, además, por debajo de lo que establece el Acuerdo Interconfederal para el Empleo y Negociación Colectiva (AENC) 2018-2020, que planteaba subidas del entorno del 2% más un punto porcentual ligado a conceptos como la productividad, los resultados empresariales y el absentismo laboral.

El acuerdo se mantiene suspendido desde finales de 2020, a la espera de que los sindicatos y la patronal decidan renovarlo. De hecho, los representantes de los trabajadores llevan meses presionando para evitar que la recuperación económica sea «lenta e injusta» debido a estos bajos incrementos salariales. La capacidad de compra de los trabajadores varía, eso sí, si se analiza por regiones. Cruzando los datos del INE con los del Ministerio de Trabajo se observa cómo el País Vasco es una de las regiones donde los habitantes pierden mayor poder adquisitivo porque los salarios apenas subieron.

Los sueldos solo crecieron el 1,55% en lo que va de 2021
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