miércoles. 07.12.2022
Ferrocarril

La tarifa eléctrica arrastra a las locomotoras diésel bajo la catenaria

Los precios para el uso de electrificados obliga a buscar la alternativa del motor de combustible
Una locomotora del modelo 319. PEDRO LÓPEZ

Las excepciones abundan en el entorno ferroviario leonés; algunas, forzadas por la situación económica, que condiciona las operaciones de la división de mercancías de la compañía pública ferroviaria.

Los precios que el Administrados de Infraestructuras Ferroviarias factura a Renfe por el uso de las vías y servicios desplegados obliga a utilizar locomotoras de motor diésel para circular y maniobrar bajo tendidos con catenaria y electrificados.

Ese es el procedimiento que se emplea con una de las locomotoras que figura en la relación de las vinculadas a los lineales de mantenimiento de los talleres de Renfe en León, que hace escasas fechas fue expuesta como ejemplo de futuro para estos centros ferroviarios en la capital leonesa; se trata el modelo 319, que circula bajo las vías con catenaria, pese a tratarse de una de las máquinas tractoras que habitualmente se emplean para desempeñar maniobras.

El parque móvil

Las máquinas tractoras forman parte del material anticuado asignado a los talleres de León

Por ese extremo, y según denunció el Partido Popular de León en un comunicado esta misma semana, esta práctica de uso de maquinaria diésel alienta un perjuicio para el medio ambiente en pleno abandono del sistema de electrificación.

Sólo el desuso en el que ha entrado este modelo de locomotoras evita que el daño sea mayor. La 319 suele dedicarse a tareas de maniobra para entradas en apartaderos de ferrocarril y en zonas de playas de vías, además de expediciones para abrir trazados de raíl impedido por nevadas, u otro tipo de interferencias.

Actividad residual

Son modelos anticuados relegados a maniobras en apartaderos y expedición de exploradoras

Un modelo de 319 de los asignados ala base de León daba sustento a la exploradora que se empleó la semana anterior para limpiar las vías de comunicación de las provincias del sur de Castilla con las localidades de la Sierra de Madrid, que resultaron afectadas de forma severa por las precipitaciones de nieve a mitad de enero.

En las mismas condiciones expeditivas que acompañan el manejo de las 319 se encuentra la labor encomendada a las locomotoras del modelo 333, que actualmente trabajan en el trayecto entre León y Miranda como tracción de convoyes mercantes.

El Partido Popular criticó días atrás esta práctica habitual de emplear las locomotoras de motor diésel en vías bajo catenaria, en una actividad que califica de excepción en todo el panorama ferroviario europeo.

La causa de este manejo, según ratifica la formación política en León, no tiene otro origen que el alto coste de la operación si se trata de un manejo con máquinas eléctricas. La práctica fue desvelada al tiempo que se daba réplica al plan de Renfe de salvar y hacer crecer la actividad en torno a los talleres ferroviarios de León, el de motor y remolcado, a partir de la liberalización del mercado de viajeros; de tal forma, que las empresas privadas que van a entrar al mercado español derivarán trabajo a los talleres de la compañía pública. En esa postura crítica frente al plan de rescate, el PP une su análisis a las dudas que genera la operación anunciada por Renfe entre el sector ferroviario. Mientras, añade debate sobre la eficiencia de algunas actuaciones que se anuncian para las factorías de mantenimiento ferroviarias; las renovaciones de las vías de acceso a la zona de moto, que se produjeron tras acometer ese proceso a partir de soldar los raíles con hierros atravesados tras el descarrilamiento de los trenes. El material motor asignado a los centros tampoco ofrece un futuro boyante; así, se pone la tilde sobre la 319, que proceden de un parque anticuado al que le imponen tareas residuales, que no se pueden costear de otra forma.

La tarifa eléctrica arrastra a las locomotoras diésel bajo la catenaria