domingo. 05.02.2023
Cuando terminó el Bachillerato en los Maristas abandonó la ciudad, donde ahora regresa una o dos veces al año para visitar a su hermana y su familia. La admiración resuena en su voz cuando habla de Amable Liñán -otro Leonés del Año- a quien reconoce como maestro y mentor en su gran pasión: la mecánica de fluidos y la combustión. «Somos buenos amigos», apunta César Dopazo, quien precisa que también cuenta con allegados entre otros miembros del jurado del premio. Cuando terminó su formación en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica, completó sus conocimientos en Estados Unidos, donde residió seis años. Nació en el corazón del casco antiguo de la capital, en el barrio del Mercado. «Sigo llevando León en el corazón, sigo siendo leonés en el fondo, aunque mis amigos digan que no ejerzo». Asegura, incluso en tono irónico, que su mujer -canaria- es más leonesa que él. Tiene una hija que ya es doctora, a la que él sigue llamando cariñosamente «niña». Hace ya prácticamente veintidós años que reside en Zaragoza, de cuya Universidad es catedrático de Mecánica de Fluidos. Hace casi doce meses, además, se hizo cargo de la presidencia del Ciemat. Reconoce que este cargo de gestor, que no admite como de naturaleza política, le resta tiempo a sus investigaciones, pero sigue con su grupo de la capital aragonesa trabajando actualmente en un proyecto de simulación numérica de combustión turbulenta. Labor que le permite estar en contacto con la tecnología internacional de más alto nivel al participar también en distintos planes de la Comisión Europea, sobre todo, centrados en motores de aviación y su desarrollo. Define, igualmente, su cargo en este centro nacional como técnico, cuyo principal objetivo es «conseguir proyectos eficientes que tengan aplicación». En este sentido, desde el Ciemat precisamente ahora una de las investigaciones se centra en el «Prestige», encaminada a solventar sus efectos en las costas. Desde su casa de Zaragoza, anoche César Dopazo mostraba su orgullo ante el reconocimiento recibido por sus paisanos. Respecto a si incrementará su sentimiento leonés con el galardón -al igual que comenta de su maestro Amable Liñán-, dice entre risas que siempre lo ha tenido. «Siempre he tenido el sentimiento de pertenecer a esa tierra», apostilla Dopazo.

«Tengo sentimiento de pertenencia a León»
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