domingo 20/6/21
La decadencia de los barrios

Terreno hostil para vivir

En el Barrio Húmedo faltan vecinos y sobran los pisos turísticos que se esconden en varios edificios. Hay problemas de drogas, suciedad, calles en mal estado y alcantarillas saturadas
No hay un solo cajero en la zona. F. O.

En el Barrio Húmedo apenas quedan comercios. Sobran, en cambio, los pisos turísticos que se esconden en muchos de los edificios del Casco Histórico, conocido en toda España por su crepitar nocturno, que apenas dejaba dormir a los vecinos cuando llegaba el fin de semana. Ahora ya no tienen ese problema. Al menos de momento. La hostelería apaga las luces a medianoche por la pandemia. Tampoco hay demasiados turistas en la zona, a pesar de que es el primer fin de semana sin estado de alarma, y los peregrinos se cuentan de momento con los dedos de las manos, aunque la apertura de las fronteras ha reactivado el Camino de Santiago, uno de los principales activos del Barrio del Mercado y de todo el casco viejo, desierto durante muchos meses por las restricciones a las que obliga la emergencia sanitaria.

De todas formas no es fácil encontrarlo. Falta señalización vertical y las flechas amarillas que lo marcan o están borradas o no se ven porque las tapan los postes de la luz. «Al Ayuntamiento debería darle vergüenza en pleno siglo XXI tener esto así. Los peregrinos no saben a dónde tienen que ir y tampoco dónde están los albergues», critica Ángeles González, presidenta de la Federación Vecinal Aluches, quien no entiende este «abandono».

Pocas tiendas

Apenas quedan comercios en la zona y varios edificios están completamente vacíos

Ese mismo reproche hace Miguel Ángel Gil, al frente de la Asociación del Barrio del Mercado. «La señalización es bastante deficiente y deberían mejorarla», añade. Se lo han trasladado varias veces al Consistorio e, incluso, desde los Aluches se ofrecieron a realizar ellos mismos unos paneles en madera para poner las indicaciones, pero «no nos hicieron ni caso», lamenta.

Igualmente denuncian ambos la «poca iluminación» que hay desde que cambiaron todo el sistema. «A partir de las ocho de la tarde hay zonas en las no se ve nada», aclara Miguel Ángel Gil, quien cree que debería revisarse la intensidad para aumentarla donde fuera necesario.

Sin servicio

Los vecinos que necesitan acudir a los Servicios Sociales tienen que ir hasta la Serna

Les preocupa del mismo modo la limpieza o más bien «la porquería» que hay por las calles. También el vandalismo y los grafitis que ensucian las fachadas. Casi ninguna se libra.

Otro problema importante es el de las alcantarillas. «Están todas atascadas y cuando llueve no veas el desastre que se prepara», advierte Ángeles González, que pide a la entidad local que se «implique, arregle las aceras y fomente el comercio local».

No tiene mucha esperanza, según cuenta. Casi nada de lo que han reclamado al Ayuntamiento se ha hecho a pesar de que al principio del mandato el equipo de gobierno señaló el Barrio Húmedo como una de las «zonas críticas» de la ciudad, junto a Puente Castro, Armunia o el Crucero.

Los vecinos reclaman más limpieza y más policía. FERNANDO OTERO

«Hemos solicitado desde hace mucho tiempo que en el Palacio de don Gutierre habiliten una oficina de servicios sociales para que no tengamos que desplazarnos hasta la Serna. Aquí vive gente muy mayor», recuerda la presidenta de la Federación Aluches, que también echa en falta más presencia policial.

Asegura que en el Casco Histórico, y concretamente en la calle del Mercado y la plaza del Grano, hay problemas de drogas y algún punto de venta que tiene en alerta a los vecinos. Y es algo que viene de «muy atrás». Revela que esconden los estupefacientes en los vierteaguas y que ya lo han puesto en conocimiento de la autoridad, «pero sigue sin arreglarse».

Asume que «es imposible» estar a todas horas en los puntos más conflictivos de León pero «si se sabe que ahí se vende droga debería venir la policía a diario, hasta que erradiquen el conflicto», señala.

La señalización del Camino es «bastante deficiente». FERNANDO OTERO

Otro ejemplo que acredita esa «falta de sensibilidad» por parte de los responsables públicos es el «mal estado» de las calles. «Tres años después la gente sigue cayéndose en el mismo sitio. Al lado de la plaza de las Concepciones los adoquines no están igualados, son diferentes, y es fácil tropezar. Más arriba, junto al bar Begoña, he tenido que llamar varias veces al 112 por este tipo de accidentes. No puedo entender como el Ayuntamiento no arregla las aceras cuando tiene personal de obras para hacerlo. Nos toman el pelo», apunta.

En este sentido, critica duramente las reuniones que lidera la Concejalía de Participación Ciudadana y que «no sirven para nada porque no va nadie y te citan con vecinos de la otra punta de León, que sufren problemas completamente diferentes», matiza.

También le pide al Ayuntamiento Miguel Ángel Gil que vigile el estado de muchos inmuebles, sobre todo los canalones y los elementos exteriores, para instar a los propietarios que los mantengan en buenas condiciones si fuera necesario. No hace mucho se derrumbó un edificio entero en el barrio.

Coincide en que hace falta más presencia policial y que la limpieza es «mejorable», aunque reconoce que la «recogida neumática funciona bastante bien, pero hay gente que deja basura fuera» porque no es posible tirarla en los contenedores especiales. Eso hace que «proliferen las ratas», aunque la campaña llevada a cabo hace un par de meses por el Consistorio acabó de momento con esa desagradable plaga.

Terreno hostil para vivir