jueves 24/9/20
Los retos del sector logístico en León

Torneros se desvía del patrón intermodal y ferroviario en el nuevo plan del polígono

El proyecto inicial contemplaba una plataforma de mercancías y acceso a las vías desde el emplazamiento logístico

Torneros pierde relación con los conceptos esenciales que definieron a este espacio como elemento dinamizador de la economía leonesa. Con la certeza de que Renfe tampoco participará de la transformación prevista, se termina por desinflar un proyecto basado en el desarrollo intermodal, ferroviario y logístico.

No queda rastro sobre las doscientas hectáreas rústicas llamadas a albergar el mayor enclave de la distribución del noroeste español de ninguno de los cimientos que lo fundamentaban, en su concepto inicial: el área de mantenimiento e infraestructuras, la zona de clasificación de vagones y contenedores, y la fusión integral de los talleres de Renfe, la última resta que se añade a esta merma para una iniciativa que no ha hecho más que perder cuerpo con el tiempo.

Torneros forma una ínsula, una porción de terreno, pendiente de la redacción de un proyecto de urbanización, con plazos tan dilatados que superan incluso a los que el plan primario tenía parea ejecutarlo; una porción de terreno, que sin vías y medios de conexión, no será más que una sucesión de almacenes. Un polígono, pero no intermodal, ni ferroviario. Logístico, se verá.

GráficoLo que Torneros iba a ser y lo que va camino de convertirse se obtiene a base de comparar los datos de aquel proyecto inicial, que hace poco más de diez años selló la principal esperanza de la economía leonesa. Un anhelo sustentado en doscientas hectáreas, una base de licitación de 157 millones de euros, y un desglose de actuaciones que, en su conjunto, convertirán este extremo de tierras de labranza, prados y terreno baldío entre autovías y vía ferroviaria, en un nodo del transporte imprescindible para el noroeste, emblema del cambio de paso en la economía local; el área de clasificación y contenedores se levantaría con una inversión de 45 millones de euros, para dar sentido a una zona de depósito y transición entre el enclave de la industria y el almacenaje local que se debería asentar sobre el interior de este territorio y el cordón de conexión a la vías, en una plataforma de tal volumen estructural que no encontraría antecedentes en la historia del ferrocarril en León: una vía de recepción y de entrada de trenes; más once vías destinadas a la expedición ferroviaria, al tener en cuenta que este proyecto se amparaba en la posición geográfica de León, cruce de caminos, y la función de gestionar tráfico ferroviario procedente de Galicia y Asturias, y su distribución hacia el resto de la península. La playa se completaba con dos viales más, para estacionar ramales y planificar trayectos de mercancías a medio y largo plazo.

En la pérdida de masa estructural de aquel Torneros que se aleja del concepto raquítico que se plantea hoy, hay que sumar otros doce millones de euros que iban a ser destinados a colocar en ese punto el área de mantenimiento de infraestructuras, todavía diseminadas diez años después por varios puntos del sur de la ciudad, al lado del cordón del hierro de las vías que hacen embudo antes de la entrada ferrocarril a León.

Sin terminal de mercancías y sin zona de mantenimiento, vinculadas a esa área ferroviaria de más de treinta hectáreas que ya no entran de oficio en el plan de estudio de proyecto que ha licitado el Ministerio de Transportes, el golpe definitivo a aquel plan que tanta ilusión despertó en el año 2009 como ángulo de revitalización del enclave ferroviario de León, en decadencia indiscutible, es que Renfe diluya la opción de concentrar en ese espacio la fusión integral de los talleres que mantiene en la capital leonesa; el de motor y el de remolcado, según quedó de manifiesto en un expediente que tramitó Antonio Silván semanas atrás en el Senado.

El traslado de los talleres de Renfe a este lugar se contemplaba como la última opción para dar futuro a este asentamiento industrial, que no ha dejado de perder carga de trabajo, empleo y perspectivas potenciales, de forma proporcional al recorte de inversión y de medios mecánicos para modernizar los lineales de reparación y facultarse para intervenir en las máquinas que tiran del parque móvil de la compañía ferroviaria. Tal era el empaque de ese enclave, que se llegó a calcular con empleo para un centenar de personas (en la actualidad, la plantilla llega apenas a un tercio de esa cifra) De los tres ámbitos que se iban a centralizar en torno al nudo logístico de Torneros, la integración del taller resultaba la más ambiciosa, al menos por el volumen de la inversión, que estaba prevista en casi 55 millones.

La zona de carga y mercancías estaba planteada sobre un espacio de 750 metros de longitud y casi treinta de anchura, destinada a apilar contenedores, o de disposición de mercancía general no utilizada; se le añadirían dos vías en la zona este, de ese área de mercantes para desenvolver más carga; a la zona oeste se le liberaría de un espacio anexo con el fin de ampliar la zona logística.

Logística, carga y descarga, plataforma intermodal, vías; haz de vías. Conceptos que plagan de contenido el proyecto primario de Torneros y que, en el nuevo horizonte que se plantea, no tienen cabida ni siquiera ni como una intervención factible.

Crítica de la UPL

La UPL calificó ayer como «otra chapuza del PSOE» en materia del ferrocarril la falta de provisión de fondos para equipar la plataforma de Torneros. «Para León, parece que nunca hay dinero», indicó la formación.

Torneros se desvía del patrón intermodal y ferroviario en el nuevo plan del polígono