jueves 26/5/22
                      Fernando Aguado, junto a La Primera Palabra. DL
Fernando Aguado, junto a La Primera Palabra. DL

La cofradía de Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz (Museo de Semana Santa, 12.00 horas) y de Nuestro Señor Jesús de la Redención (Iglesia Conventual de San Marcos, 19.30 horas) presentan este sábado el Santísimo Cristo de Las Siete Palabras, que se convertirá en La Primera Palabra y la peana corpórea de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia. Las dos son obras del imaginero sevillano Fernando Aguado.

—¿Qué peculiaridades ofrece el Cristo de Las Siete Palabras?

—Tenemos un condicionante tremendo que es que el titular de la cofradía (Santísimo Cristo de La Agonía o Cristo de los Balderas) sea obra de Gregorio Fernández. Eso son palabras mayores, independientemente de que procesionen con una copia fantástica. Es un Cristo que mira hacia arriba, porque acaba de ser crucificado y responde a los cánones clásicos, no es un Cristo modernista. Lo que pasa es que sí tiene el naturalismo que yo le impregno a mis imágenes. Dentro de mi obra, es de las mejores cosas que he realizado. Es una de mis grandes obras y me satisface doblemente porque la familia de mi abuelo nació en la provincia de León.

—Quienes lo han visto ya aseguran que transmite un sufrimiento terrible en la expresión. ¿Es verdad?

—Eso es. Intento que mis imágenes nunca pierdan el sentimiento de divinidad que tienen que tener y que invita a rezar. Las personas que vinieron a por él se quedaron muy impresionadas.

—¿Por que tiene esa debilidad por los crucificados? Son sus obras maestras habitualmente...

—En un crucificado no puedes tapar nada. Se ve todo. Es lo mismo que en una imagen de talla completa (se dice cuando los ropajes están tallados). El sudario está labrado y tiene su complejidad y su estudio, pero ahí está la anatomía solo cubierta por la parte que tapa la desnudez y hay proporción, dibujo, armonía, equilibrio... muchas cosas que no se pueden escapar. Por eso es tan complejo de realizar.

—¿Le queda mucho del legado de Juan Manuel Miñarro?

—Me quedará toda la vida porque fue mi maestro. Y siempre lo será. Pero yo creo que tengo un estilo propio. No lo digo por desmerecer, en absoluto, como usted comprenderá. Creo que tengo mi lenguaje y Juan tiene el suyo. He intentado no copiarlo absolutamente en nada.

—¿La peana corpórea de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia de La Redención es un trabajo diferente?

—Y muy difícil. Hasta extremos que yo no me imaginaba. Este puede ser uno de los trabajos más complicados que he hecho en mi vida, junto con la Virgen de Guadalupe de México. La unión lleva un cordón de estuco que en el momento que se quitara el Cristo original de ‘La Roldana’ (Luisa Ignacia de Roldán, escultora del siglo XVII), saltaría. Porque está puesto superficial. Es un respeto a la obra de ‘La Roldana’ inicial en todo momento, pero la sensación que da es que el Cristo está realizado así.

—¿Conoce la Semana Santa de León?

—No he estado nunca pero la conozco por vídeos y fotografías. La ciudad si la he visitado varias veces. Es una Semana Santa muy peculiar, creo que lo importante es tener personalidad, que eso no se puede perder. Y León la mantiene. Y creo que eso es algo bastante importante. No me falta el trabajo nunca, pero ahora mismo estoy desbordado. Tengo ganas de volver a la normalidad.

«Traigo a León dos de las mejores tallas de mi obra»