domingo. 04.12.2022

Con el primer edificio sostenido apenas por su fachada, que luce en Caño Badillo muy diferente al acuartelamiento inaugurado en 1889, León honró ayer a la Guardia Civil con el descubrimiento de la placa que le da nombre en el lugar donde estuvo su segunda residencia desde 1903 hasta 1980. La antigua Travesía Don Cayo, luego Santiago Cortés y más tarde Capitán Cortés pierde su denominación para, por un lado, cumplir con la Ley de Memoria Histórica por la vinculación del personaje con la Guerra Civil y, por otro, para dar lustre a la vinculación de la ciudad con la Benemérita. El homenaje «hace aún más visible el nombre de la institución y refuerza la dedicación y servicio a la sociedad leonesa», como refrendó el teniente general Félix Blázquez en el acto celebrado esta lunes. En el espacio donde estuvo su cuartel, el mando de la Benemérita citó que se muestran «orgullosos de los servicios humanitarios» prestados por el personal que ocupó este cuartel, como «el de 1944 con motivo del choque de dos trenes en Torre del Bierzo y el de febrero de 1966 en prestación auxilios por las inundaciones en calles de la ciudad.

El alcalde resaltó la importancia del reconocimiento en un lugar que fue «referencia absoluta de la labor de la Guardia Civil para los leoneses». Este «tributo» al Instituto Armado recuerda aquella presencia en el centro de la ciudad donde «se dirigió labor de las dotaciones durante 80 años, hasta el traslado en la parcela cedida por el Ayuntamiento en el paseo del Parque».

La travesía de la Guardia Civil borra al Capitán Cortés
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